EDICIÓN 2469, EL DEDO EN LA LLAGA, EMOTIVO DISCURSO DE UN AUTÉNTICO POLICÍA.
EDICIÓN 2469, EL DEDO EN LA LLAGA, EMOTIVO DISCURSO DE UN AUTÉNTICO POLICÍA.

Mucho se ha dicho que se hará justicia, caiga quien caiga y resulta que caen quienes no deberían caer. Y resulta que caen quienes no deberían caer. Mientras aquellos, aquellos que les cae de todo… ¡esos nunca caen! Vivimos en un mundo de desorden y de violencia, un mundo de injusticias, donde se abusa de la autoridad que da el poder. Nosotros, la policía, debemos de representar el orden y la seguridad, y nos convertimos en una amenaza uniformada. Compañeros, cuando nos demos cuenta, cuando hagamos conciencia que, más que autoridad, somos servidores públicos, nos habremos ganado el respeto de nuestros conciudadanos y la confianza de la sociedad a la cual servimos…”
El discurso anterior fue pronunciado ante sus compañeros policías, en el año 1978, por el Teniente DIÓGENES BRAVO, personaje interpretado por DON MARIO MORENO, “CANTIFLAS”, en la película “EL PATRULLERO 777”. Aquí, lo curioso y sorprendente es que a pesar de los muchísimos años transcurridos, aquellas palabras tan emotivas, hoy bien podrían ser lanzadas hacia cualquiera de las corporaciones policiacas.
Sí, amable lector, usted leyó bien… ¡Cualquier Corporación Policiaca!
¡LO QUE AQUÍ SE HACE…”
Hace aproximadamente dos décadas, en la vecina y heroica ciudad de Cosoleacaque, allá por la calle Correos, cerca de la glorieta de “MARTÍN LANCERO”, ocurrió una tragedia terrible, en la que tres rottweilers atacaron a su dueño arrebatarle la vida.
Con el paso de los años, poco a poco aquella tragedia fue quedando en el olvido… Y es que nunca se esclareció, a ciencia cierta, la causa, razón y motivo, por lo que los mencionados perros reaccionaron con esa furia inaudita.
Al transcurrir el tiempo, y tras acontecer otra horrenda en el mismo sitio, quedó al descubierto la “verdad histórica” que encierra, esconde y guarda el dicho siguiente: “Lo que aquí se hace… aquí se paga”.
UN AVISO LATENTE DE RIESGO INMINENTE
Y continuando con el desdichado tema de las tragedias, habidas y por haber, acude a mi memoria la imagen del vetusto edificio que se localiza en la calle MIGUEL HIDALGO, esquina con la calle AGUSTÍN ITURBIDE, en pleno centro de la ciudad.
La polémica que gira en torno del edificio en ruinas que, en sus mejores tiempos, albergó al famoso Hotel del Trópico, es el peligro que representa, pues por cualquier lado muestra signos de que podría caer.
Lo curioso es que este asunto ya es de conocimiento público, pues la autoridad correspondiente, lo sabe; el departamento de Protección Ciudadana, lo sabe… Es más, hasta La Santanera, lo sabe, lo sabe.
Finalmente, hay que considerar que si la última palabra se le deja al tiempo, entonces el trágico costo de la desgracia va a ser más… ¡y por mucho!






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