EDICIÓN 2467, EL DEDO EN LA LLAGA, PUEBLITO SIN LEY… DE TRÁNSITO
EDICIÓN 2467, EL DEDO EN LA LLAGA, PUEBLITO SIN LEY… DE TRÁNSITO.

Antes de arrancar con este polémico asunto, relacionado a la carencia de una cultura de vialidad por parte de automovilistas, camioneros y motociclistas, es justo mencionar que ya anteriormente, otros colaboradores de MENSAJE DEL SURESTE, han tocado este mismo tema: Existen choferes “valemadristas” que, de forma arbitraria, dejan sus carros mal estacionados en plena calle, en sentido contrario. Hay conductores que suben, trepan o encaraman sus vehículos en la banqueta, obstruyendo la libre circulación de los peatones.
El antecitado problema se podría resolver, o por lo menos disminuir, si la autoridad correspondiente, se dedicara a realizar su trabajo y dejara de andar “asaltando en despoblado” a indefensos choferes de vehículos automotores.
EL RATÓN AGRADECIDO
Hace muchísimos años existió en la Grecia antigua, un famoso creador de fábulas, llamado ESOPO, mismo que era considerado sabio, y las personas lo buscaban para pedir su consejo, el cual escuchaban con atención y respeto.
ESOPO tenía bien claro que a la gente no le gustaba oír regaños, por eso sus consejos los daba narrando breves fábulas, donde los personajes (todos animales, por cierto), sufrían de manera chistosa, las mismas desgracias de las personas que solicitaban el consejo.
A continuación, estimado lector, en agradecimiento por su amable atención, ahí le va una fábula de ESOPO, la cual se desarrolla así:
Hallándose dormido un león, un ratón comenzó a retozar encima de su cuerpo, el león despertó furioso y atrapó al roedor, cuando ya se disponía a comérselo, éste le pidió que lo soltara, prometiéndole que si le perdonaba la vida le pagaría de manera cumplida en su oportunidad. El león se echó a reír y dejó que el ratón se marchara.
Poco tiempo después, unos cazadores habían capturado al “rey de la selva” y lo ataron a un árbol con una cuerda, al escuchar el ratón gemir al león su desconsuelo, corrió hacia donde éste se encontraba y empezó a roer la cuerda que lo sujetaba, hasta que lo liberó.
“En una ocasión,” le dijo el ratón “te burlaste de mí, porque no esperabas que pudiese algún día agradecer que me perdonases la vida, bueno es que sepas que también los ratones somos agradecidos”.
La enseñanza, lección o moraleja que esta fábula nos deja es la siguiente: A través de la historia, ha quedado demostrado que gracias a los seres vulnerables, es que existen los poderosos… ¿Cómo de que no? ¡Claro que sí!
ÉSTE, ÉSE Y AQUÉL
Éste que no tiene nada, desea poseer un poco; ése que cuenta con algo, ambiciona tener más; aquél que posee mucho, tiende a volverse loco, pues a pesar de todo, no puede vivir en paz.





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