EDICIÓN 2467, DE CORRIDITO. . . TÓMENLO EN CUENTA…
EDICIÓN 2467, DE CORRIDITO. . . TÓMENLO EN CUENTA…

¿AEstimados lectores, ¿ya están preparados para recibir a nuestros fieles difuntos? Recuerden que el tiempo vuela y a la vuelta de la esquina estamos ya en noviembre, hay que atenderlos como se merecen, ya que solo vienen por unas cuantas horas.
¿Alguna vez han escuchado el término “entre abogados te veas”, u otra, “el abogado del diablo?”. Pues bien, respecto a este último, les cuento que el “abogado del diablo”, en realidad sí existió, se jactaba de nunca haber perdido un juicio, fue el abogado de la historia de México durante 52 años, se llamaba JUAN VELÁZQUEZ, quien siempre salía invicto de los juzgados que pisaba, por eso lo bautizaron con ese mote, defendió a los hombres más señalados de México, murió en octubre de 2024 a los 77 años de edad, el 90% de sus asuntos eran políticos y el 10% restante tenía que ver con la materia de Derecho, es decir, era “grillo”. En ese 10% trabajaba solo, sin despacho ni equipo de abogados, solo tenía a su secretaria, leía y releía expedientes conteniendo miles de hojas hasta hallar la grieta legal por donde pudiera filtrarse, decía que por una sola palabra se ganaba o perdía un juicio, y sí, en efecto, no es lo mismo, por ejemplo, decir “podrá hacer esto”, que “deberá hacer esto”, defendió al ex presidente LUIS ECHEVERRÍA de 2 acusaciones de genocidio, por los acontecimientos de Tlatelolco en 1968, cuando era Secretario de Gobernación, por el “halconazo” de 1971, en un proceso que le tomó 5 años, terminando en absolución, sin ninguna prueba en su contra.
Defendió también a JOSÉ LÓPEZ “PORPILLO”, por el levantamiento de una mansión digna de un zar, llamada “La colina del perro”, en un terreno de aproximadamente 120 mil metros cuadrados, comprado en 17 millones de pesos, donde construyó 4 mansiones.
Defendió a RAÚL SALINAS DE GORTARI durante 8 años, hasta sacarlo de la cárcel, fue también abogado de DIANA LAURA RIOJAS, esposa de LUIS DONALDO COLOSIO, logró que al supuesto asesino de su esposo, Mario Aburto, se le condenara a 45 años de prisión, defendió al Cardenal Norberto Rivera, acusado de encubrir 15 casos de pederastia, sacó de la cárcel a Arturo Durazo Moreno -El Negro Durazo-, “cuate” de JOSÉ LÓPEZ “PORPILLO”, desde que iban a la primaria, defendió a un empresario de nombre Sergio Bolaños, acusado de 18 casos de fraude, su habilidad la traía de familia, su padre, VÍCTOR VELÁZQUEZ, defendió a 18 jurados populares de pena de muerte, JUAN VELÁZQUEZ acumuló 9 doctorados “honoris causa”, 5 condecoraciones militares, un “ridiculum” de 80 páginas, 40 años dando clases en la “Universidad Panamericana” en la Ciudad de México y 20 en el “Instituto Tecnológico Autónomo de México” (yo creo no lo querían en su casa), su biblioteca estaba formada por poco más de 20 mil libros, mismos que donó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, él decía que México es el gran casino del delito, donde el 98% de los crímenes queda impune y solo el 2% se castiga.
A lo largo de la vida profesional me he dado cuenta que las nuevas generaciones y las no tan nuevas, egresadas de la carrera de Derecho, lo primero que aprenden es a cobrar, muchas veces engañando a la gente que confía en ellos y que al desconocer del tema, se ven en la necesidad de creerles, olvidándose que su labor es eminentemente social, como la de un médico, por ejemplo, que están para ayudar al prójimo, claro, a cambio del pago de un precio justo, ya que tampoco se vive de la caridad.
Dicen por ahí que el que limpio juega, limpio sale o peor aún, el que no tranza no avanza, esa es la mentalidad mediocre de mucha gente, que para poder avanzar tienen que pasar por encima de quien se deje, pero como aquí, entre la “colegancia” no existe ese problema, es por ello que me resulta importante recordarle a nuestros amables lectores que cuando necesiten contratar los servicios de un “leguleyo”, tengan en cuenta lo siguiente:
Que hay abogados que viven de que su asunto no avance aburriéndose finalmente el cliente, yendo a buscar otro, después de haberle hecho perder el tiempo y exprimirle el “billullo”, para lo cual hay que estar al alba cuando no le dé el número de expediente ni el juzgado, ese número es su derecho y clave de acceso con el que se puede consultar el estado de dicho expediente, sin depender de nadie, si se lleva ya tiempo tramitando un juicio y no se tiene el número de expediente, es muy probable que su demanda nunca se haya presentado, el eterno “ya casi sale”, “estamos esperando a que el juez saque la sentencia”, etc. Todos los juicios tienen un tiempo, pero cualquier movimiento deja una huella escrita, promociones, acuerdos, notificaciones, traslados, etc.
Un abogado recto le debe enseñar documentos, el abogado chafa o “patito”, le pide que confíe ciegamente en él, llegan a cobrar por cosas que no existen, no le explica nada o se molesta porque usted le pregunta por su asunto, su caso es su vida y por ello tiene derecho a entender perfectamente, por eso está pagando y lo peor del caso, le promete resultados garantizados, cuando la verdad de las cosas, nadie, absolutamente nadie, puede garantizar el éxito en un asunto, quien lo haga le está mintiendo, ambas partes están sujetas a la decisión de un juez, los abogados honestos hablan de probabilidades y de trabajo, en cambio los vendedores de humo, siempre le van a hablar de milagros, que muchas veces solo existen en su imaginación.
Si usted, amable lector, se encuentra en una situación similar, tiene todo el derecho del mundo de revocar el nombramiento de su abogado y en su lugar poner a otro. Perder un año con un mal abogado pesa, pero perder 5 años duele más.
La deshonestidad es la ausencia de honestidad, sale a relucir con acciones, actitudes o conductas específicas, que implican mentir, engañar, ocultar información o manipular a terceras personas para obtener algún beneficio o evitar una consecuencia.
Una persona es deshonesta cuanto esta conducta aparece de manera frecuente y deliberada y no como un hecho fortuito, en estos casos, su palabra pierde valor, ya que no respeta lo que dice, promete o afirma.
Las conductas deshonestas se pueden dar en distintos ámbitos de la vida, teniendo todas como factor denominador a la mentira, el engaño o la falta de respeto por los acuerdos que se hayan comprometido.
En algunas personas, la deshonestidad es un rasgo predominante de su personalidad, suele tener efectos negativos tanto para quien la practica como para su entorno social.
En cambio, la honestidad es una cualidad humana, consistente en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad, es el simple respeto a la verdad, en relación con el mundo, los hechos y las personas, implica la relación entre el sujeto y los demás y del sujeto consigo mismo.
Bueno estimados lectores, por el momento aquí le dejo, en cumplimiento a mi promesa de no prolongarme demasiado en mis textos, hasta la próxima.





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