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EDICIÓN 2465, DE CORRIDITO. . . UN LLAMADO A LA PRUDENCIA…

hace 2 horas
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EDICIÓN 2465, DE CORRIDITO. . . UN LLAMADO A LA PRUDENCIA…

Apreciables lectores espero se encuentren bien ya preparándose para darle la bienvenida al pan de muerto y a un aromático café. Antes de abordar el tema de hoy quiero, con la venia de este Semanario, felicitar a mi papá en este su día de cumpleaños con este breve pensamiento que preparé y dice así: “Papá: hoy en tu día mi memoria viaja hasta Alvarado cuando íbamos a México, te juro que vuelvo a sentir la brisa del río, el calor húmedo y el olor a sal, el movimiento eterno de la panga mientras cruzábamos el Papaloapan. Que momentos aquellos, papá, ver a los autobuses formados, tener la paciencia de esperar a que bajara el oleaje porque  había “norte” y no podíamos cruzar,  bajábamos del A.D.O., sentíamos la brisa en la cara, tomábamos jugo de naranja, sentíamos la corriente del agua bajo nosotros pero yo estaba tranquilo al tener la seguridad de que nada malo podía pasar porque ibas a mi lado. El puente se construyó y la panga quedó en el pasado pero el viaje de la mano contigo se quedó grabado en mi mente para siempre. Hoy ya no estás físicamente, entiendo que la vida es como ese cruce, tú ya llegaste a la otra orilla, a ese puerto de paz, a mi me toca seguir navegando un rato más extrañando tus consejos, cada vez que veo al horizonte y el viento me trae el olor a mar, sé que sigues conmigo y por eso estoy tranquilo”.  Muchas gracias.

Bien, cambiando de tema y como ustedes seguramente se habrán dado cuenta, el tránsito de motocicletas por las calles se incrementó notablemente a partir de la pandemia que padecimos hace unos años y tomada de la mano a este alarmante incremento de vehículos, la muerte misma.

Este fenómeno se ha desatado a nivel nacional, lo cual trae implícito –en la mayoría de los casos- que los manejadores de otros tipos de vehículos se vean involucrados a título gratuito en problemas de tránsito propiciados casi siempre por la imprudencia con que son conducidos los referidos vehículos.

Es indudable que el ahorro de combustible que se tiene con una moto comparado con un carro, es enorme además de tenerse mayor movilidad pero esto es a costa de poner en peligro la vida en mayor proporción que si se viaja en un vehículo de 4 llantas y no se diga si se maneja imprudentemente, sin responsabilidad y sin ninguna gota de educación vial en la que se involucran elementos tales como comportamientos y acciones en alta frecuencia como son la excesiva velocidad y con una absoluta ausencia de respeto hacia terceras personas ya sean manejadores o peatones, el consumo de sustancias tóxicas, no usar casco certificado, llevar a menores de edad hasta de a 2 también sin casco, además de que se tornan en brabucones creyéndose los dueños de de las calles.

Los inexpertos motociclistas al momento de obtener una licencia ignoran que se convierten en el peligro más grande que hay en las calles y no lo digo para bajarles la moral ni por ofenderlos, he visto como terminan a los 3 meses de conducir una motocicleta al sentirse “Juan Camaney” por falta de experiencia, la licencia seguramente se la dieron con una “mochada” en un mostrador sin que nadie verificara si sabe frenar en una curva, sin que nadie lo viera reaccionar cuando algún vehículo le dé un “cerrón” intempestivamente, sin que nadie lo cuestionara qué hacer cuando de pronto vea que tomó mal una curva, solo les dieron un pedazo de plástico con su foto y ¡listo! Ya pueden manejar una moto, pero ignoran que la calle los va a enseñar que ese documento no les sirve de nada, ignoran que su carrocería es su cuerpo, que ellos son los que van a parar el golpe, que no traen bolsas de aire que en algo los proteja, prácticamente no tienen ninguna protección entre su persona y el asfalto.

El motociclista cree que porque ya se subió a una moto ya la domina cuando lo que aún no tienen es reacción, esta se construye en la calle con horas, con kilómetros y con decisiones que se tienen que tomar sobre la marcha y que se van aprendiendo poco a poco, no viendo videos de “youtube”, la calle y la carretera no perdonan a quienes le juegan al vivo.

Cuando ya dominen todo lo que les comento, comprenderán el porqué les digo todo esto. Si aún tienen la fortuna de vivir, ¿qué fue lo primero que la calle o la carretera les enseñó?

El buen manejo de cualquier vehículo se basa principalmente en la prevención, el respeto a las disposiciones de tránsito y hacia los demás, atención constante al entorno para anticiparse a cualquier imprevisto, además de las revisiones mecánicas de rigor, posturas adecuadas como ajustar bien el asiento y no ir casi acostados, ajuste de espejos para tener visibilidad total, mantener ambas manos en el volante y evitar distracciones.

Al igual que con los motociclistas, abundan en las carreteras muchos automovilistas novatos, conducir es algo que sin duda alguna se va perfeccionando con los años de práctica, lo cual conlleva como siempre lo he dicho, una enorme responsabilidad.

Manejar en carretera puede ser para muchos una experiencia agradable y segura siempre y cuando se haga con consciencia, conocer el camino, mantener la distancia, ajustar velocidad, planificar las maniobras, evitar cualquier tipo de distracción; en viajes largos es fundamental descansar para mantenerse alerta, evitar manejar cansado o con sueño ya que hacerlo en esas condiciones es más peligroso que cuando se va alcoholizado.

No me siento apto como para dar consejos de manejo, pero con base en la experiencia que me han dado los años, les quiero sugerir a quienes manejen un automóvil por primera vez en carretera que antes que nada aprendan a “leer” el tráfico, procuren elegir el momento y lugar adecuados tratando de no conducir en vías muy transitadas sinuosas o con inestabilidades climatológicas, establezcan una distancia y velocidad adecuadas, llevar una alta velocidad en una autopista es de lo más fácil que hay por ser anchas y el tráfico más fluido, respeten los límites de velocidad, evalúen la carretera, vean sus características, la conducción nocturna, las altas velocidades y condiciones de clima son constantes peligrosas a las que siempre hay que guardarles respeto.

Un aspecto crucial de la conducción en carreteras de doble sentido o en autopistas en las que hay que ceder el paso alineándose por el acotamiento, son los rebases, la mayor parte de los accidentes en este tipo de maniobra se produce por error de juicio, ya que éste y el tiempo son los puntos principales de enfoque para adelantar, hay que anticipar la velocidad del vehículo que tenemos enfrente con relación a la que trae el que viene de lejos en el otro carril, es fundamental el dominio de los espejos para hacer esta maniobra.

Lo anterior es solo una pequeña parte de un mundo de cosas que se pueden transmitir y que solo se adquieren con la experiencia que dan los años, un buen conductor sabe que editaría un libro de más de 300 hojas transmitiendo consejos basados en vivencias y experiencias reduciendo a nada lo que en unas cuantas líneas les acabo de comentar, ¿o no es así, mi apreciable amigo Benjamín Rincón?


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