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EDICIÓN 2463, DE CORRIDITO. . . ¿USTEDES YA LO SABÍAN?..

9 sept
6 min de lectura

EDICIÓN 2463, DE CORRIDITO. . . ¿USTEDES YA LO SABÍAN?..

Apreciables lectores, aquí me tienen de nueva cuenta, con el gusto de siempre, con la confianza de que se encuentran bien, dentro de sus posibilidades, en esta vida hay altas y bajas, alegrías y tristezas, que para bien o para mal pasan, nada es estable, todo tiene movimiento, la tierra jamás se detiene, aunque gire como loquita a cada instante.

Antes de entrar en materia, deseo ofrecer mis más caras disculpas a este Semanario, porque reconozco que me extiendo bastante en mis “rollos” y eso hace que en ocasiones el texto se vea recortado, para dar oportunidad a la publicación de otras notas, en lo sucesivo trataré de ser más escueto, no sin antes reiterar mis disculpas y enaltecer mi agradecimiento por el espacio que cada semana generosamente se me brinda.

En la edición anterior les hablaba de los “bots”, “trolls” y “haters”, ya para concluir esa nota, les comento que a raíz de todo esto, nos damos cuenta que la comunicación ya cambió, ya no estamos hablando de las ondas hertzianas de televisión y radio, ya no son las antenas de televisión, esos artefactos ya son reliquias, hoy la batalla es digital y si nosotros no sabemos cómo operan estos criminales digitales nos van a engañar, no hay que permitirlo, cuando veamos 10 mil mensajes digitales simultáneos ofendiendo a la Presidenta, no son 10 mil mexicanos, es una granja de Cerimedo controlada desde otro país y pagada por el multicitado evasor fiscal, cuando veamos que en un comentario nos atacan con ofensas e insultos, ese es un “bot”, cuando insulten con pasión y sin argumentos, es un “hader”.

Si se fijan, amables lectores, la derecha mexicana está cimentada en el odio hacia el que ya ni presidente es, me refiero al Lic. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, ¡qué daño les hizo! Y es que la verdad no hay nada que la oposición haya hecho por sí misma para haberse ganado el porcentaje de aceptación electoral que obtuvo cuando apenas era candidato, ese odio está fabricado principalmente por los medios de “desinformación” y por los poderes fácticos, desde que se decía que quemaba pozos petroleros y era un peligro para México, allá por 2006, la oposición nunca tuvo -por mérito propio- una base social, no tuvo otra cosa que no fuera la construcción del odio enfermizo, lo que más sorprende es que ya no está y lo siguen odiando obsesivamente, siguen hablando de él.

No hay que dejar de reconocer que la tecnología nos ha facilitado la vida, hemos entrado ya a la era de la inteligencia artificial que, como una vez dije en este medio, jamás va a sustituir al cerebro humano, sin embargo un experto de esta inteligencia reconoce y acepta que puede lograr la extinción de la humanidad, aunque hay una corriente de expertos que opinan que esta advertencia es una cuestión apocalíptica y exagerada, yo en lo personal pienso que no es tan descabellada la idea, hace 50 años, por ejemplo, ¿cuándo íbamos a imaginar traer un teléfono en la bolsa de la camisa con el que con tan solo oprimir una pantalla nos podemos comunicar al otro lado del mundo? En ese entonces existían solamente las casetas públicas y si se quería hablar de larga distancia, tenía que ser mediante el enlace que hiciera una operadora, porque ni siquiera existía la “LADA”. 

Bueno, el tema de hoy significa un cacahuate, lo digo porque a todo esto, les hago una pregunta: ¿saben ustedes por qué los cacahuates tienen una versión llamada “japoneses”?

Cuenta la historia que todo se remonta a un viejo mercado que se encuentra en la Ciudad de México y que existe desde épocas remotas, dicho mercado se llama “La Merced”. El protagonista se llama YOSHI GAY NAKATANI, quien en 1932 en una isla de Japón, cuando tenía 22 años se despidió de su madre con la promesa de que algún día regresaría triunfante, una promesa que a la mayoría de la gente se le olvida, este personaje tardó alrededor de 40 años para cumplir su sueño.

Ahí tienen que cruzó el Océano Pacífico en busca de una oportunidad que su patria no le podía dar, llegó a la hoy Ciudad de México, recorrió calles, mercados, en busca de trabajo, hasta que un día logró establecerse en una tienda que se llamaba “El Nuevo Japón”, propiedad de un empresario japonés de apellido Kato, que competía con tiendas de la talla de “Liverpool” y “El Palacio de Hierro”, ahí conoció a Ema Ávila, mexicana, hija del barrio de “La Merced”, se casaron después en 1935, 2 mundos opuestos, totalmente distintos, una sola familia, a YOSHI GAY parecía irle bien, tenía trabajo, familia y un lugar en el mundo.

Más tarde, en 1941, se enteró de una terrible noticia: Que Japón había bombardeado a Pearl Harbor, esa explosión llegó hasta el otro lado del océano, directa al mercado de “La Merced”, ya que el gobierno de México había señalado al empresario KATO como espía del imperio japonés, sus negocios le fueron clausurados y en consecuencia  YOSHIGEI se quedó sin trabajo.

Su situación se puso “color de hormiga”, a sus 33 años estaba en un país extranjero, con una esposa, con hijos, algo tenía que hacer, así las cosas se remontó a cuando era niño, cuando trabajó en una fábrica de dulces, fue más tarde cuando en 1943 en el cuarto que vivía en el barrio de “La Merced”, él y Ema, su esposa, comenzaron a hacer muéganos y otras frituras, la gente les compraba, el negocio funcionaba, sin embargo  YOSHIGEI quería algo más, un día tomó un cacahuate y lo revolcó en una mezcla de harina de trigo, soya, azúcar y otros ingredientes, los frió y los comenzó a vender afuera de su casa, se hacían grandes filas para comprarles, nunca se imaginaron tal éxito, la misma gente fue que los bautizó como “cacahuates japoneses”.

Nuestra pareja de personajes no tenía capital para poner una fábrica, no tenían contactos, solo un producto lleno de éxito y 2 pares de manos deseosas de trabajar, dejaban a sus hijos afuera de su casa vendiendo los cacahuates mientras ellos -por su parte- se iban a venderlos por las calles, envueltos en papel celofán, fue tal éxito que tuvo esta golosina, que los mismos comerciantes de ese mercado les hacían pedidos, las dulcerías del centro de la ciudad, luego de otras colonias.

El negocio creció, la familia también y ya en los años 70’s con su hijo ARMANDO, y YOSHIGEI estableció la primera planta industrial en Iztapalapa -en ese entonces Distrito Federal- con su marca “Nippon”, en honor a su tierra natal. 

Un inmigrante japonés, con una receta que surgió de su mente, dada su necesidad de subsistir con su familia, había construido una empresa mexicana.

Fue entonces que después de 40 años, YOSHIGEI NAKATANI regresó a Japón, tal como un día lo prometió, solo que al llegar a su casa, se encontró con la noticia de que su mamá ya había fallecido, ya no esperó a verlo regresar triunfante, se dice que una mañana, estando en su tumba lloró en silencio mientras del otro lado del mundo sus cacahuates se seguían vendiendo con éxito. YOSHIGEI murió el 9 de septiembre de 1992 y su esposa 2 años después, pero su legado siguió vivo, en 2017 la empresa “Nippon” se integró a “Totis”, una conocida marca de frituras, siendo los cacahuates japoneses las botanas más consumidas en México.

Como dato curioso, el hijo de  YOSHIGEI y EMA ÁVILA, GUSTAVO NAKATANI ÁVILA era cantante, fue mejor conocido en el mundo del espectáculo como YOSHIO, en 2019, antes de morir de COVID en 2020, escribió en redes sociales por si andaban con el pendiente, que “los cacahuates japoneses, como se conocen en el mundo, son invento de mis padres, un inmigrante que llegó sin nada, una receta nacida de la crisis, un producto que México hizo suyo para siempre”. 

Y a propósito de cosas que no sabemos de donde provienen, ¿ustedes sabían que en la época del porfiriato había carritos que vendían té de canela y naranja en 5 centavos, pero si lo querían con “piquete” costaba 8? La gente pedía “me da un té por 8”, de ahí surgió la palabra “teporocho”.

Discúlpenme, dije que sería breve de aquí en adelante y así lo haré en lo sucesivo, de cualquier forma muchas gracias por la dispensa de su tiempo, nos leemos a la próxima.


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