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EDICIÓN 2461, EL DEDO EN LA LLAGA, “REGIDOR DE ORNATO”.

  • 26 ago
  • 2 min de lectura

EDICIÓN 2461, EL DEDO EN LA LLAGA, “REGIDOR DE ORNATO”.

Hace varios años, durante el gobierno del otrora alcalde mueblero, en la honorable comuna (de aquel entonces), hubo un cargo público que siempre causó equivocaciones. Y malentendidos. Y es que los propios ediles daban pie a la confusión, ya que su desempeño era “de lujo”, nada más. Algunos hacían como que trabajaban, pero… sin dar golpe.

Resulta que cuando algún ciudadano acudía a la “casona de Hidalgo” en busca del “Regidor de Ornato”, curiosamente los ediles -todos- se sentían aludidos, mientras el visitante era paseado de una oficina a otra, hasta que se corregía el error. 

Fue en el siguiente periodo de gobierno municipal que, para evitar futuras dudas y equivocaciones, se acordó en junta de cabildo, darle otra denominación al funcionario encargado de la Regiduría de ORNATO, llamándolo desde entonces: Regidor de Parques y Jardines.   


PARA UN ABUELO MUY ESPECIAL 

El día de hoy, quiero hablar de un ser humano muy especial para mí, una persona que representa un poquito del “Minatitlán de Ayer”: mi abuelo. 

A mi abuelo nada le gusta, todo le molesta, todo le incomoda, es un gruñón empedernido. Es por eso que, en la casa, cariñosamente lo llamamos “gatito angora”, porque si sale el sol, grita: si al día siguiente llueve, llora. El caso es que mi abuelo siempre está en desacuerdo con la vida. 

Mi abuelo es un “fierrito viejo”, jubilado de Pemex. y todas las mañanas, cuando se levanta y le decimos “buen día abuelo”, luego-luego refunfuña, preguntando: “¿Qué de bueno tiene el día?”. Acto seguido, se enfunda en sus “pants” y sudadera, se calza sus tenis, agarra su toallita (como gordita del playón) y se dirige a un campo cercano, quesque a correr, a pesar de tener las rodillas fracturadas.

De vuelta a casa, yo más relajado por la caminata, mi abuelo viene saludando de mala gana a sus vecinos, y pobre de aquel que no le responda el saludo, porque se hace acreedor a un regaño en ayunas. Ah, pero eso sí, mi abuelo tendrá un carácter agrio, pésimo, aunque pentonto no es. Regaña únicamente a quienes se dejan. Como versa el refrán: “Bien sabe el frío donde se arrima”.

En cierta ocasión, estaban unos muchachos bebiendo cervezas en la calle, frente al portón de nuestra casa. Mi abuelo, ni tardo ni perezoso, se dispuso a llamarles la atención a los escandalosos…  

-”¡No salgas abuelo!”- le dijimos  -”están borrachos, te va a faltar el respeto”-.

-”Bueno, está bien”,- gruñó mi abuelo, regresándose a su sillón- “nomas porque ustedes me lo están pidiendo”. 

Así, de esa manera, transcurre la vida de mi abuelo… y es todos los días.

 


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