EDICIÓN 2456, DE CORRIDITO. . OTRO POQUITO Y YA…
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EDICIÓN 2456, DE CORRIDITO. . OTRO POQUITO Y YA…

Qué tal gentiles lectores, espero que estén bien, pero por sobre todas las cosas, disfrutando de una salud plena, aunque con achaques, pero en el fondo bien, eso es lo importante.
Antes que nada, deseo ofrecer una gran disculpa a este prestigioso Semanario, debido a que en la edición anterior me extendí más de la cuenta y por ello considero que no fue posible la publicación entera de mi columna.
Seré breve para continuar el tema de la edición anterior y dar paso al de esta semana.
Les decía, con motivo del consabido “mundial de futbol” que fue una vergüenza la forma en que, a pesar de los buenos comentarios que hubo de los extranjeros hacia México, no faltaron los desmanes propiciados por los propios connacionales que se pusieron a “celebrar”.
Pero, ¿es culpa del gobierno actual que los “aficionados” no hayan a los jugadores contrincantes? –recuerden el caso de cuando una chamaca le tiró cerveza en la cabeza a un aficionado extranjero en Monterrey-, las “serenatas” en los hoteles donde descansaban los ecuatorianos y los ingleses, para no dejarlos dormir, las rechiflas cuando sus autobuses circulaban por las calles rumbo a los estadios, las faltas de respeto hacia los reporteros de otras nacionalidades, el linchamiento de un conductor que iba con su familia en Los Cabos, B.C.S., etc-. ¿Es culpa del gobierno que los “aficionados” hayan dañado el mobiliario urbano y los comercios privados? ¿Es culpa del gobierno que aun habiendo infinidad de depósitos de basura los concurrentes hayan dejado las calles como muladar? Y estos no son precisamente actos exclusivos de los “nacos”, como dirían los clasistas, porque si a esas vamos, también hay “nacos” con dinero, no cualquiera tuvo para pagar un boleto mínimo de 15 mil pesos en promedio. Ahí les va un ejemplo “fifí”: En las redes sociales se tienen identificados a 3 miembros acomodados de la comunidad judía, ¿qué hicieron? Usaron una manta de las “madres buscadoras” para agarrarlas de sombrilla y protegerse de la lluvia, para luego decirles a grito abierto: “malas madres” y que mejor se fueran a manifestar a otro lugar, que no estuvieran estorbando ahí su festejo e intimidar con violencia al periodista que las defendió. Las cosas se pueden cambiar con conciencia, con educación, ¡con un poco de madre!, papá gobierno no puede hacer todo, su gente necesita contribuir, esos seudoperiodistas, comentócratas e “intelectuales”, en lugar de exhortar a la conciencia, solo se la pasaron “molestingando” con extremo ardor al gobierno, al no recibir ya “chayote” para que hablen bien de él y se hagan de la vista gorda ante los robos que perfectamente sabían que se perpetraban, lo bueno es que -para bien- no son la mayoría, como mexicanos, como humanos, debieron hacer conciencia de que estuvimos ante los ojos del mundo, pero no, a toda costa buscaron que México quedara en ridículo ante el mundo, para hacer quedar mal al gobierno. ¿México necesitaba perder para que la gente se calmara? En verdad yo no hubiera querido que fuera eliminado, pero lamentablemente, por ese tipo de comportamientos, México merecía perder, México, por la cultura de su gente, aún no está a la altura para albergar eventos internacionales, se nota más lo malo que lo bueno.
Con todo respeto, les voy a dar mi opinión respecto a lo que pienso de los “aficionados” que reitero, para mí son en su mayoría, -salvo honrosas excepciones- revoltosos, sin distinción de clases sociales, con su consabido “...¿Y si sí?. Bien, ¿Y si sí... ayudaran a sus padres? ¿Y si sí, se hicieran responsables de sus actos? ¿Y si sí, respetaran a los ancianos? ¿Y si sí, respetaran las señales de tránsito? ¿Y si sí, tuvieran criterio propio de la vida que los rodea? Toda esa gente que se congregó en el “Ángel de la Independencia” moviendo carros, cayéndose de borrachos, gente que hasta perdió la vida (por tontejos) esa es la realidad, no hay otro calificativo para describir a ese tipo de personas, porque eso ya no es festejo, sino estar mal de la psiquis, todos gritando: “¡ganamos, ganamos!” ¿Ganamos qué? Los fanáticos no ganaron nada, ganaron los organizadores, los “aficionados” seguirán levantándose temprano a las 4 de la mañana para caminar 6 cuadras y tomar el camión e irse a trabajar, porque si no se les va y pierden el bono de puntualidad de 300 pesos mensuales. ¿Qué ganaron? No ganaron nada, el día que empiecen a priorizar su vida, el patrimonio de su familia, ese día la van a hacer de verdad, porque mientras sigan festejando logros ajenos, sigan viendo como otros se llenan de gloria y se “hinchan” de dinero, los “aficionados” nunca van a dejar de ser espectadores, acostumbrados a estar pegados a una pantalla, comiendo botana y ahogándose en el alcohol, creyendo que eso es celebrar, “porque somos jóvenes”, “porque estoy en la plenitud de mi juventud”, lamentablemente ese es el engaño que nuestra “jumentud” tiene en la cabeza, pues qué forma tan mediocre, tan pobre y tan pen.. .sante, ahí los tenemos, quejándose de que no les alcanza el dinero, que todo está caro. . . y cómo no se van a quejar si de la manera más tonta van a perder 24 horas de su vida para ir al “fest” -no sé qué- al Zócalo de la Ciudad de México, para estar ahí parados bajo la lluvia, a ver unos individuos que ni saben quiénes son y que si los vieran ni siquiera los “pelarían” y menos les regalarían una foto, a ellos no les importan sus admiradores, sino el dinero, mejor deberían priorizar su vida y con ello vean que su mundo va a cambiar, aunque sea viviendo al día, dejen de decir “es que el gobierno esto, es que el gobierno esto otro”, mejor fijen prioridades en su vida, dejen de ser espectadores de cómo otros se enriquecen y llenan de gloria, hay que dejar ese tipo de mentalidad, y una vez más, discúlpenme por ser claridoso y por quizás herir susceptibilidades, al final de cuentas, cada ser es pensante y lo hace como quiere o como puede.
Dicho lo anterior, el otro día leí un comentario, en el cual un periodista británico de nombre Tom Harwood, levantó polémica, tras la derrota futbolística de Inglaterra por parte de Argentina, la semana pasada, por su forma de celebrar el triunfo.
Palabras más, palabras menos, dijo que hay que darles “chance” a los argentinos para que festejen un rato, al fin y al cabo eso no cambia la historia, hizo referencia a la situación económica actual de aquel país, resaltando el desempleo juvenil y la inflación, asegurando que lo único que tienen es el futbol, arremetió diciendo que a diferencia de los argentinos, en su país existen otras fuentes de satisfacción, como tener empleo, ir de vacaciones y poder cubrir otras necesidades, en cambio los argentinos podrán llenar las calles para celebrar, pero esto es porque no tienen trabajo y por ende tienen todo el tiempo del mundo para ir a festejar, que lo único que tienen en sus vidas es el futbol. ¡Qué duro! Desde luego, esto levantó polémicas, por tratarse de un periodista extranjero, cuyos comentarios fueron calificados como ofensivos y despectivos, mientras otros defendieron su derecho a expresar su opinión, es cierto, pero por eso existen leyes diplomáticas, pero muy, muy en el fondo, la verdad no peca pero incomoda.
Respecto a Argentina, dicen por ahí que cada quien tiene lo que quiere, pero ante la desesperación de un Pueblo de ver que gobiernos van y gobiernos vienen. Independientemente de su forma de hacer política, al final de cuentas no ven la suya, optan por lo que consideran más viable y qué tristeza cuando las cosas, en lugar de mejorar o ya de perdida mantenerse como estaban, empeoran. El presidente de Argentina, Javier Milei, como buen derechista, presume que Argentina constituye una recuperación económica, cuando la realidad muestra otra cara, ya que el peso argentino sigue en picada, devaluándose cada día.
Su moneda acumula ya una pérdida casi casi del 100% de su valor desde 2010, el tipo de cambio oficial, ya ronda los 1,480 pesos por dólar, cuando en 2010 bastaban 3 pesos.
Es importante señalar que este desplome comenzó mucho antes de su gobierno, pero cierto es también que Milei no ha podido (ni podrá por su mentalidad de derecha) lograr la estabilización de la moneda, en las últimas 8 semanas, su peso se depreció cerca de 6%, convirtiéndose en la divisa con peor desempeño entre los mercados emergentes en ese período.
Pobres argentinos, que tengan por lo menos esa alegría del futbol, sin que suene a burla, considero que vivir en un país hundido en la miseria, donde no hay trabajo ni comida, no hay inversión y su moneda cada día se devalúa más, los triunfos deportivos son su única alegría, así es de que bien por ellos, pero tampoco deben olvidar que aquí los que verdaderamente ganan dinero, son los que juegan, porque los aficionados solo ganan minutos de emoción, para después volver a la realidad.
Y ya me voy porque si no, ya no me van a dar chance de seguir escribiendo, hasta la próxima si el Creador me lo permite.




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