top of page

EDICIÓN 2454, EL DEDO EN LA LLAGA, RECORDANDO LA CINTA “PRESUNTO CULPABLE”

  • hace 1 hora
  • 3 min de lectura

EDICIÓN 2454, EL DEDO EN LA LLAGA, RECORDANDO LA CINTA “PRESUNTO CULPABLE”.

RECORDANDO LA CINTA “PRESUNTO CULPABLE”

Esta película, con carácter documental, narra el caso de JOSÉ ANTONIO ZÚÑIGA RODRÍGUEZ, un joven del Distrito Federal (hoy CDMX), quien fue sentenciado a 20 años de prisión por homicidio calificado, sin que la prueba de Harrison le hubiera salido positiva, sin testigos físicos que presenciaran su autoría, en un crimen ocurrido a las tres de la tarde, cuando JOSÉ ANTONIO estaba trabajando, y entre su lugar de trabajo y el sitio del homicidio, mediaba una distancia aproximada de 40 minutos a pie.

El juez que lo sentenció se basó en un testigo, primo del muerto, quien previamente seleccionado por la Policía Judicial, dos horas después que detuvieron a JOSÉ ANTONIO, señaló a éste como el autor material del crimen, pero en sus dos declaraciones anteriores no lo había mencionado, porque no lo conocía. Gracias a la intervención de los abogados, con cámara, quienes con un penalista con experiencia, revisaron el caso y encontraron en el expediente que:       

El abogado defensor que llevó el caso, litigaba con una cédula falsa, refrendada por un notario público de Salina Cruz, Oaxaca, error que permitió conseguir la renovación del procedimiento, pero con una sombra: El mismo juez que dictó la primera sentencia, se encargaría de reponer el procedimiento. Un juez que, por cierto, había sido dado de baja con anterioridad, pero con un amparo, la Federación lo restituyó.

Al reponer el juicio, en el careo con los judiciales que lo detuvieron y con el único testigo que lo acusaba, se observa la actitud prepotente del comandante y de los policías ministeriales, así como la de un juez dispuesto a torcer el camino. En ese proceso se demuestra que no hay evidencias fuertes para condenar a JOSÉ ANTONIO, porque el testigo logra reconocer que no lo vio disparar el arma, y en un interrogatorio de la defensa, señaló que fueron los policías judiciales quienes le dieron el nombre del preso; sin embargo, durante el careo, el testigo señaló que aquel mentía. Pero cuando se le increpó si lo había visto disparar señala que no, o cuando se le pregunta cuál es la media filiación del acusado, no puede decirla; por su parte, en el turno con el comandante Ortega Saavedra, éste afirma que “no se acuerda de nada”, pero dice, sin embargo, que el preso también miente. A todas las preguntas planteadas por la defensa, señala no recordar, y como el juicio se está filmando, se dicen presionados e increpan al defensor de amenazarlos de muerte.

A pesar de las evidencias a favor de JOSÉ ANTONIO, el juez lo vuelve a condenar a 20 años de prisión. Quedaba, entonces, el recurso de apelación.

En la revisión del expediente, los abogados se encuentran que de lo que se había vertido en el juicio y que eran evidencias fuertes para el preso, no existe. Lo que hicieron, tanto el juez como el proyectista, fue simplemente volver a fotocopiar el expediente anterior.

Al solicitar la apelación, los jueces del Tribunal no acceden a que se les filme, y de los tres que revisarían el caso, solamente uno es el que acepta la entrevista que los abogados le realizan. Este juez mira toda la filmación del juicio y logra convencerse, no sin antes mantener una confrontación ríspida con sus colegas, de que existe la presunción de que JOSÉ ANTONIO es inocente, dadas las evidencias del caso. Finalmente, en la apelación, JOSÉ ANTONIO es declarado inocente, pero para eso ya ha pasado varios años en la cárcel.

Esta película, de corte documental, muestra al público el caso de un “presunto culpable”, pero también exhibe el color oscuro con que se pinta “a veces” la justicia en nuestro país.


Comentarios


bottom of page