EDICIÓN 2453, DE CORRIDITO. . . LES PLATICO UN CUENTO...
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EDICIÓN 2453, DE CORRIDITO. . . LES PLATICO UN CUENTO...

Gentiles lectores, ¿qué dicen los calorcitos? ¿Cómo la están pasando? Espero, en verdad, que estén bien y se encuentren disfrutando de buena salud, dentro de las posibilidades de cada quien.
Pues bien, ahí tienen ustedes que una vez había un Pueblo inteligente y lleno de riquezas, mares generosos, tierras fértiles y gente capaz de construir cosas increíbles, dotado de una capacidad infinita para salir adelante por sus propios medios, pero como seres humanos que son, un día se equivocaron.
Resulta que en determinada época llegaron unos hombres vestidos elegantemente, expertos en “marear” a la gente con promesas que sabían que no iban a cumplir, diciéndoles que ellos sabían cómo administrar tanta riqueza y claro, partiendo del adagio aquel que dice: “como te ven te tratan”, no dudaron en abrirles la puerta de la casa, en el fondo no supieron que confundieron apariencia con bondad, así pasaron inclusive décadas y la gente se acostumbró a cosas que nunca debieron haber pasado, carreteras inconclusas, puentes cayéndose, hospitales a medio construir, alza de precios y una infinidad de sucesos que solo privilegiaban a unos cuantos y si sobraba algo, repartían las migajas entre la gente.
Así las cosas, esos hombres de traje y corbata, aprovechando la habilidad que tenían para poner en práctica la voracidad, empezaron a vender las riquezas del Pueblo, si algo salía mal, ellos nunca tenían la culpa, al contrario, buscaban responsables, el Pueblo por su parte, trabajaba de sol a sol para apenas poder sobrevivir, por ello nunca tenían tiempo para preguntarse por qué un país, teniendo mares tan ricos y tierras fértiles, era tan pobre , no era eso, sino que no se daban cuenta que tenían amarrada fuertemente a los ojos una venda, para que no se dieran cuenta de todo lo que hacían, se los cuento en unas cuantas líneas, pero así transcurrieron cerca de 80 años, hasta que apareció alguien que no vestía traje, era un hombre del Pueblo, que como cualquier ser humano, también se equivocaba; lo primero que le pidió al Pueblo es que mirara para sí mismo, no me crean a mí, decía, vean todo lo que tienen enfrente y fue así como la gente, poco a poco, se fue despejando de la venda que tenían, empezaron a ver que se construían hospitales y caminos, se dieron cuenta que era mentira cuando les decían que no había dinero para construir obras que necesitaban, así las cosas, los que se sentían dueños del país se desesperaron y empezaron a preocuparse, ya que estaban acostumbrados a vivir como reyes, teniendo al Pueblo dormido, ahora sí que, como dijo el “Chavo del 8”, no contaban con su astucia, trataron de convencerlo de que los tiempos que habían vivido con ellos eran mejores, nunca se imaginaron que ese Pueblo iba a comenzar a hacer preguntas, lo cual hizo que aquellos hombres se vieran en la necesidad de recurrir a sus tácticas, sembraron dudas, miedo, enojo, ataques mediáticos, diciéndole a la gente que todo era falso, a pesar de mostrarles con hechos tangibles, que en realidad el país estaba en ruinas y no tenían por qué creerle a un falso mesías, pero el Pueblo despertó y se dio cuenta que las promesas siempre habían sido más que los resultados.
Lo más sorprendente, ¿sabe que fue?, que en parte les dio resultado, las vendas no desaparecieron del todo, siempre habrá alguien que intente ponerlas de nuevo y hubo quienes a pesar de ver los hechos logrados, volvieron a creer en ellos, en quienes durante décadas los mantuvieron dormidos, fue entonces cuando los ancianos les enseñaron a los jóvenes que la libertad no consiste en cambiar de amo, sino en no volver a cerrar los ojos, tomando en cuenta que ningún gobernante es eterno, ningún líder es perfecto y ningún Pueblo está condenado a equivocarse para siempre, porque los Pueblos inteligentes quizás se dejan engañar, pero un Pueblo sabio es aquel que aprende de su historia y exige resultados sin importar los colores y nunca permite que le pongan otra vez una venda en los ojos, las cadenas más difíciles de romper no son las que sujetan las manos, son las que se colocan en la mente y una vez que un Pueblo aprende a ver por sí mismo, ya nadie lo puede obligar a vivir en la oscuridad, colorín colorado, este cuento se ha terminado.
Moraleja del cuento: No corrijas al tonto, porque se enoja, corrige al sabio y te lo agradece, el necio se siente atacado, el inteligente se siente ayudado, no hay que gastar saliva en quien no quiere entender.
Al respecto, Miguel de Cervantes Saavedra -hace 5 siglos- dijo:
“Querido Sancho: Compruebo con pesar, como los palacios son ocupados por gañanes y las chozas por sabios. Nunca fui defensor de reyes, pero peores son aquellos que engañan al Pueblo con trucos y mentiras, prometiendo lo que saben que nunca les darán. País este, amado Sancho, que destronan reyes y coronan a piratas, pensando que el oro del rey será repartido entre el Pueblo sin saber que los piratas solo reparten entre piratas”
Imagínense amables lectores, desde cuando existe la derecha política, Montesquieu -por su parte- decía que “la política es la única profesión en la que se puede mentir, engañar y robar y aún así ser respetado”.
En toda democracia, todo mundo tiene la libertad de creer y pensar como quiera, con absoluto derecho a disentir, al respecto les quiero comentar una fábula que hace mucho leí y que para mi gusto va acorde al tema que vengo desarrollando:
Ahí tienen que un burro y un tigre estaban discutiendo por el color de la hierba, el burro decía que era azul y el tigre que era verde, “no, la hierba es azul”, replicaba el burro, “que no, la hierba es verde”, le decía el tigre, total que cuando la discusión subió de tono, decidieron ir los 2 con el león, el rey de la jungla para que éste decidiera y lo que dijera sería la verdad.
Cuando llegaron con el león, el burro empezó a gritar “señor rey, ¿verdad que la hierba es azul?” y el león le contestó: “si, en efecto, la hierba es azul” y el burro envalentonado le dijo: “es que el tigre me está molestando insistiendo en que la hierba es verde, por favor castíguelo”. “Así será, la hierba es azul”, el león decretó: “el tigre será castigado con 5 años de silencio”, el burro salió corriendo feliz de la vida, después de haber oído la sentencia.
El tigre -por su parte- le dijo al león: “Su majestad, acepto mi sentencia, pero por qué me castiga de esa forma, si la hierba es verde?” El león le contestó: “ya sé que la hierba es verde, pero tu castigo no tiene nada que ver con el color de la hierba, el castigo tiene que ver con el hecho de que no soporto que un animal valiente e inteligente como tú, discuta con un burro, perdiendo su tiempo y además venga a molestarme con estos temas nada importantes para mí”; lo desesperante de esto es discutir con alguien a quien no le interesa la verdad y que no está dispuesto a cambiar de opinión, solo le preocupa tener razón, aunque no la tengan por estar cegado por la rabia y el ego, no hay que perder el tiempo con este tipo de personas”.
La política es el arte del buen gobierno, actividad humana orientada a tomar decisiones en grupo, Platón la definía como el arte de gobernar a los hombres con su consentimiento, con el fin no de alcanzar el poder por el poder, sino la justicia para la sociedad.
Los gobernantes-filósofos representaban el intelecto y la sabiduría, pero los que hoy tenemos representan la anarquía y abuso del poder, para Platón, los males de la humanidad solo se terminarían cuando el gobierno estuviera en manos de personas sabias y virtuosas, que eran los filósofos, ya que cuando el modelo ideal se corrompe, se degenera sucesivamente a otras formas de gobierno, como son la timocracia, que es donde predomina la milicia, la oligarquía, que es cuando la riqueza se concentra en unos cuantos, la democracia, que es un gobierno de la multitud con el cual Platón no congeniaba, porque promovía una falsa igualdad y daba lugar a que gobernara gente sin experiencia, y la tiranía, que es en la que el gobernante impone su voluntad por la fuerza, imperando el egoísmo.
Bueno amables lectores, por hoy hasta aquí le dejo, esperando leernos la próxima semana, si el Patrón me da luz verde en el semáforo de la vida…





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