EDICIÓN 2452, DE CORRIDITO. . . YA PÁRENLE UN POCO...
- 24 jun
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EDICIÓN 2452, DE CORRIDITO. . . YA PÁRENLE UN POCO...

Estimados lectores, con el gusto de siempre, aquí me tienen una vez más con ustedes, esperando la estén pasando de lo mejor, en verdad así lo deseo.
Por más que trato de hacerme el occiso en las cuestiones políticas del día a día, me resulta difícil, me lleno de impotencia al no poder hacer nada, a no hacer bilis y picarme yo solo el hígado a título gratuito.
Hago hincapié nuevamente, soy apartidista, pero ello no me impide el derecho a externar mi opinión, independientemente de que no todo mundo piense como yo, escribo con base a la experiencia que me han dado los años, que se reflejan en mis hilos de plata, llamados también “nieve de la experiencia”.
Me tocó vivir en carne propia la falta de oportunidades laborales, por muy preparado que haya estado, ver como gente de bajo coeficiente intelectual, por el hecho de tener “palancas”, ganaban mejor de lo que nunca imaginaron y hasta la fecha esta situación -no lo dudo- persista, pero poco a poco se ha ido erradicando, lo cual -desde luego- despierta ira en quienes estaban acostumbrados a que así lloviera, tronara o relampagueara, ellos recibían salarios superiores a los 100 mil pesos o más, de manera mensual, más “bonos”, que aunque no forman parte del salario, por si acaso a alguien se le ocurriera demandar, pero que sí se reflejaban al final de cuentas en sus ingresos.
Un servidor logró ser abogado, sin venir de una familia de abogados, tuve que aprender en el campo de batalla, leer, cometer errores, no fui como algunos compañeros privilegiados que cuando salieron de la escuela ya tenían servida la mesa con despachos de “papi” o incluso notarías.
A manera de ejemplo, un servidor, hace muchos años cuando fungía como funcionario de la entonces PGR, recibía un cheque de la Tesorería de la Federación creo por dos mil quinientos pesos y otro del banco Comermex, me parece que por 3 mil, ahora imagínense tener un sueldo base actual de más de 100 mil pesos más su bono, ¿cómo no van a dar de brincos, si los ajustan a la realidad que estamos viviendo, en la que aún hay mucha desigualdad?
Desde luego que no me alegro, tampoco me gustaría estar en la horma de sus “cacles”, máxime si esa gente ya estaba acostumbrada a gastar y si se puede decir, hasta a despilfarrar dándose la gran vida, sin ponerse a pensar tantito que hay gente que tiene que salir de su casa a chambear a las 5 de la mañana y regresar a las 11 de la noche, a cambio de un salario que apenas y le alcanza para sobrevivir.
La gente es tan ingrata que pudiera decir, ¿y yo qué culpa tengo? Como hace poco acaba de decir el más grande evasor fiscal y usurero que ha tenido México, “¿cómo vas a creer que un mono que vive en Ecatepec vaya a tener las mismas oportunidades que uno que vive en Interlomas?”.”¿Cómo crees que un mono que nació en una familia disfuncional vaya a tener las mismas oportunidades que mis hijos?”, resaltando fundamentalmente su racismo y su clasismo hacia la gente que se ve en la necesidad de ir a sus tiendas para comprar alguna baratija en 200 abonos chiquitos, con intereses extremadamente altos, como si uno no conociera la forma tan ruin en que se convirtió en magnate, claro que él se mueve en un ambiente de amiguismo, oportunismo y corrupción, cosa que jamás dirá, porque siempre hablará de oportunidades y disfuncionalidad en la economía de los mexicanos, aunque en el fondo es una forma despectiva para reírse de la gente, a la que le vende sus chucherías.
No voy a cambiar al mundo, comprendo que la gente afectada se “pare de pestañas”, pero lo que no me explico es, cómo es que están viendo lo que están haciendo en su cara y aún así los apoyan, como dijo Paulo Coelho: “Lo peor de parte de una sociedad manipulada por la política, es ver a pobres defendiendo a ricos culpables de su pobreza”. Creen que por ser de izquierda, la gente debe ser pobre, entonces yo les pregunto: ¿Qué se siente ser de derecha y no ser rico? Con todo respeto, son como el perro de rico, dan hasta la vida defendiendo la casa de su amo, pero duermen afuera.
PD.- La expresión “con todo respeto” viene del latín “mira pen...tonto” ¡jajaja!
A quienes difieran de mi forma de pensar, les voy a pedir un gran favor: Si no les gusta lo que el gobierno está haciendo, está bien, es entendible, si no les gusta el “Odilia”, no lo compren, dejen de “molestigar” y permitan que lo use quien lo necesite y pueda comprarlo, no todos pueden adquirir un híbrido, nadie les está poniendo un arma en la cabeza para que lo compren, si no les gustan las becas para estudiantes, no las reciban, pero dejen de fregar a quienes, gracias a ellas, pueden seguir estudiando, si no les gustan las pensiones para adultos mayores, tengan tantita dignidad y no las cobren, pero dejen cobrarlas a los viejos que sí las necesitan, porque conozco jubilados de Pemex que despotrican del gobierno, pero bien que las cobran y hasta hacen cola bajo los inclementes rayos del sol, allá por la calle Hidalgo, solo recuerden que el dinero que ahora se les da, antes se lo robaban los partidos en el poder, de ahí el odio hacia el gobierno, si no les gusta “jóvenes construyendo el futuro”, no se inscriban, pero no frieguen a quienes sí aprovechan esa oportunidad, si no les gusta la beca “Rita Cetina”, no la pidan, pero dejen de joder a las familias que sí la ocupan, si no les gusta el Banco del Bienestar, no abran ahí una cuenta, es más ni se acerquen, pero dejen de estar fastidiando al prójimo, dejen de hacer uso de él a quienes por primera vez en su vida tienen acceso a un servicio bancario, si no les gustan la Universidades “Benito Juárez”, no se inscriban, pero dejen de señalar a los chavos que en ellas encontraron una oportunidad para estudiar, si no les gusta el AIFA, a pesar de que ya hay un tren que conecta hasta el centro de la Ciudad de México, no viajen desde y para ese aeropuerto, dejen de fastidiar a quienes si lo utilizan, que por cierto, con conocimiento de causa les puedo decir que sí tiene mucho movimiento, si no les gusta el tren maya, no se suban y dejen de joder a quienes si lo usan o viven de la derrama económica que produce, si no les gusta la refinería Olmeca (Dos Bocas) y la gasolina que ahí se produce a pesar de que hasta la fecha digan que no refina, no la compren y dejen de fastidiar a la gente que sí quiere que México produzca más combustible del que consume, si no les gusta el corredor interoceánico, no lo usen, pero dejen de “molestingar” a quienes ven en él un medio de desarrollo, si no les gustan las “farmacias Bienestar”, no compren ahí pero dejen que la gente más necesitada que no tiene para ir a una cadena farmacéutica, adquiera ahí su medicina, si no les gustan las casas del bienestar, no se anoten para pedir una y después rentarla, dejen de molestar a la gente que en verdad no tiene donde vivir y por primera vez le dan la posibilidad de obtener una vivienda, si no les gusta la credencialización universal de salud, no se registren pero dejen de molestar a quienes no tienen acceso a los servicios de salud, si en lo general no les gusta o no están de acuerdo con los proyectos o programas sociales del gobierno, están en todo su derecho de criticarlo pero tengan en cuenta que una cosa es criticar y otra es estar chingue y chingue de todo y por todo únicamente porque no los beneficia, tengan en cuenta que en México somos alrededor de 130 millones de habitantes y por lo mismo no tiene que gustarle a una minoría de 2 millones aproximadamente cuando la mayoría sí resulta beneficiado.
Apreciable juventud, los entiendo, pero no los justifico, antes de juzgar, de emitir una opinión solo porque “dicen” les recuerdo -o les hago saber- que los partidos políticos, que a costa de lo que sea inclusive del financiamiento extranjero y de “empresarios poderosos” y que quieren regresar a saquear al país, tienen su “mención honorífica”, a lo largo de 70 años y aunque los puedo describir (porque llevo mis estadísticas con hechos bochornosos) me abstendré de hacerlo.
El dinero no lo es todo, puede comprar una cama, pero no un sueño, puede comprar un reloj, pero no el tiempo, puede comprar un libro, pero no la inteligencia, puede comprar una posición, pero no el respeto, puede comprar una medicina, pero no la salud, puede comprar el sexo, pero no el amor, hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero.
El otro día vi un video acorde a los de mi generación, en la que dice que nos llaman “los ancianos”, porque nacimos entre los 50’s y los 70’s, crecimos en los 70`s y 80’s, estudiamos en los 70’s y los 80`s, salimos juntos en los 70’s, 80’s y 90’s, nos casamos y descubrimos el mundo en los 70’s, 80’s y 90’s, nos aventuramos en los 80’s, 90’s, nos estabilizamos en la década del 2 mil, nos hicimos más sabios en el 2010 y vamos que volamos más allá del 2020 de tal forma que parece que vivimos varias décadas diferentes, 2 siglos distintos, 2 milenios separados, pasamos ya del teléfono, con una operadora cuando queríamos hacer una llamada de larga distancia, antes de que apareciera la “lada” a video-llamadas a cualquier rincón del mundo, como hace muchos años lo veíamos en la televisión, en las caricaturas de “los supersónicos”, recuerdo que allá por la calle Hidalgo, casi para llegar a la escuela “Morelos”, más o menos por 1976, para quienes no teníamos teléfono en casa, había una agencia de Telmex y se le pedía a la operadora una llamada de larga distancia, nomás aquí a Coatza y una vez que la enlazaba decía: “pase a la cabina 2”, a partir de ahí empezaba a contar el minutero y cuando terminaba uno la conferencia, se pagaba y le daban a uno su recibo. Pasamos de las diapositivas al youtube, de los discos de vinilo a la música en línea, de las cartas escritas a mano para enviarlas por la vía postal, al correo electrónico y al whatshap, de la radio a los juegos en vivo, de la televisión blanco y negro hasta la televisión a color y en 3 D, HD, del video centro al Netflix, de las primeras computadoras que parecían refrigeradores y que tenían que estar en temperaturas congelantes sus programadores, a las computadoras personales, que para grabar información se usaban los “disquetes”, ahora tenemos gigabytes, megabytes y no sé qué otras cosas más en nuestros teléfonos inteligentes, usamos pantalones Topeka, Sergio Valente, “monstruonianos” y “alienígenas” Canadá, loción “Jovan”, nos libramos de la poliomelitis, la menengitis, la tuberculosis y otras enfermedades y últimamente del COVID19 , anduvimos en triciclo, bicicleta, avalancha, carros de carburador y diesel, hoy manejamos híbridos o eléctricos, en fin, hemos pasado por mucho, nuestro recorrido por la vida ha sido largo, ¡ah, pero qué vida!, somos casi casi unos ejemplares con infancia análoga y ahorita una adultez digital, hemos visto prácticamente todo o casi todo, nuestra generación ha vivido y ha sido testigo más que nadie en todas las dimensiones de la vida, nuestra generación es la que literalmente se ha adaptado al cambio, un aplauso para todos los miembros de esta generación especial, que será la única, la de quienes pertenezcan a esta y me estén leyendo, así como la mía.
Apreciable generación de los 80 a la fecha, consideren que hay gente que lleva una vida tan mediocre, que tiene la necesidad de ir a destruir la vida de otros para sentir que sirven de algo, normen un criterio, un juicio propio, no discutan con “tontejos” que creen que a uno le han callado la boca por no contestarles, es tanto como pedalear una bicicleta fija, sudan, se esfuerzan, se cansan y nunca van a llegar a ningún lado.
Muchas gracias por el favor de su tiempo, hasta la próxima.





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