EDICIÓN 2451, EL DEDO EN LA LLAGA, OJALÁ VOLVIERAN LAS “FIESTAS DE OCTUBRE”
- 17 jun
- 2 min de lectura
EDICIÓN 2451, EL DEDO EN LA LLAGA, OJALÁ VOLVIERAN LAS “FIESTAS DE OCTUBRE”

Continuando con la insistente idea del Rescate de Tradiciones, sería conveniente que las autoridades respectivas tuvieran a bien ponerse de acuerdo, desde ahorita, para que el próximo 18 de octubre se festeje la conmemoración de los 163 años de la gesta heroica de 1863 que, aunque la batalla se llevó a cabo en Cosoleacaque, su repercusión alcanzó también al pueblo de Minatitlán.
La tradición recuerda a un indígena llamado MARTÍN, mejor conocido entre sus “chocoamigos” como “El Lancero”, que en la contienda desarrollada en el arroyo de Totoapan, clavó su rústica lanza en el pecho del artillero francés y, montado en una mula del regimiento extranjero, arrastró el cañón con el cual se pudo vencer al enemigo.
Basado en aquella lucha histórica, se dice que en algunos soldados franceses vencidos, derrotados, mal heridos, salieron huyendo hacia el cuartel que tenían en Minatitlán, cruzando por el antiguo Camino Real, única vía de comunicación en aquel entonces, y que hoy se le conoce como Avenida 18 de Octubre…
“O TODOS COLUDOS…”
En la edición anterior de este SEMANARIO MENSAJE DEL SURESTE, comenté acerca de la entrada en vigor de la novedosa Ley de Tránsito, cuyas reglas van enfocadas hacia los abuelitos, o sease, los adultos mayores que todavía conducen sus coches… Justo sería que en el contexto de esa nueva Ley se considerara realizar una minuciosa revisión de los vehículos, ya que por ahí siguen circulando algunas “chatarras”, que bien podrían designarse como ”carcachas de la tercera edad” y esa situación también puede ser causal de accidentes.
Por todo lo anterior, insisto: o todos coludos o todos rabones”
BOTERO, EL ARTISTA QUE DEFORMÓ LAS FORMAS
En 1951, a los diecinueve años, el famoso artista colombiano, FERNANDO BOTERO, presentó su primera exposición, aunque ya desde los catorce años dibujaba y pintaba acuarelas. A los veinte, viajó a Europa y visitó infinidad de museos. Le copió el estilo a Velázquez y a Goya en España; a Piero de la Francesca en Florencia; esculturas griegas y egipcias en El Louvre de París… Pero al exhibir en 1955 los cuadros pintados en Europa, la muestra dejó impasible a la crítica colombiana.
En México, analizó el arte prehispánico y la obra de los muralistas. Y un buen día, descubrió un camino nuevo: deformar las formas. En alguna ocasión, el artista dijo: “Estar loco y tener estilo, es algo similar. Un estilo es el prudente de una obsesión de una convicción.
La mujer, la familia, la fiesta brava, la vida cotidiana, la religión católica y demás aspectos, han quedado plasmadas en dibujos, óleos o esculturas. En los óleos, las formas y los colores rompen el tamaño “normal” del lienzo: en las esculturas, obliga a recorrer el espacio que las rodea y contemplar todos sus ángulos. Y sea como sea, en cualquier obra de Botero, prevalece un fino sentido del humor.





Comentarios