EDICIÓN 2450, EL DEDO EN LA LLAGA, LEY DE TRÁNSITO ¡DE PAQUETE!
- 10 jun
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EDICIÓN 2450, EL DEDO EN LA LLAGA, LEY DE TRÁNSITO ¡DE PAQUETE!

El pasado 1 de junio, amanecimos con la “buena nueva” de que a partir de esa fecha, entró en vigor la novedosa Ley de Tránsito 2026, la cual, aparte de algunas modificaciones, incluye reglas inéditas, con carácter de o-bli-ga-to-rias. Dentro de las nuevas reglas, destacan las dirigidas a adultos mayores que manejan sus propios automóviles. A estos ciudadanos el reglamento les marca que, por ley, deben cumplir con ciertos requisitos, como: tener siempre al alcance su certificado médico… ¡actualizado!, traer consigo una lista de los medicamentos que toma, así como una nota de las enfermedades que padece y otras cosas acerca de su estado físico y situación mental.
Antes de continuar, amable lector, hago este alto en el camino, porque aquí se me cruzó la siguiente pregunta: ¿Qué “pecs” con los choferes del transporte público? Pues nada más con voltear a ver hacia el gremio de automóviles de alquiler, vemos que hay un titipuchal de taxistas de la tercera edad, conductores cuyo status de salud… está mejor que hablemos de eso en otra ocasión.
Cierta tarde estaba una parejita sentada en una banca del parque La Rotonda de la colonia Santa Clara, platicando muy tranquilos… De pronto, le dijo la muchacha a su esposo: “mi amor, quiero que me regales un celular”. Entonces, asombrado, el marido preguntó: “¿y el otro?”… A lo que la mujer le respondió: “El otro me va a dar una tablet”.
ACRÓSTICO DEL RECUERDO
Jamás nos había pasado,
Ahora nos vino a suceder,
Veracruz quedó desbaratado,
Inmensamente endeudado,
Ese que lo iba a componer
Resultó ser más… abusado.
Duarte robó con paciencia
Un dinero que no le alcanzará,
Aunque gaste con inteligencia.
Ratero que siempre llevará
Toda carcomida la conciencia,
En el pecado… la penitencia.
OTRO CHISTE PA’L CAMINO.
Hablando de aquellos chistes que jamás pasan de moda, viene a mi memoria uno que trata acerca de un candidato político que estaba en un mitin, en el muelle ribereño de un Pobre Pueblo Petrolero.
“Y les prometo -decía el candidato-, que si gracias al apoyo de ustedes, llego a ser el próximo alcalde de este municipio, aparte de crear mis gasolineras, llevaré a cabo la construcción del puente que tanto han deseado, compañeros”…
Casi al instante se escuchó un grito que provenía de la multitud: “¡Pero si ya una vez nos engañaron con la creación del puente para cruzar de aquí para allá!”.
“¡No importa compañeros -rugió el candidato-, les gestiono, entonces, otro puente para que crucen de allá para acá!”.





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