EDICIÓN 2448, DE CORRIDITO. . . LA BELLEZA DE LOS SONIDOS…
- 27 may
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EDICIÓN 2448, DE CORRIDITO. . . LA BELLEZA DE LOS SONIDOS…

Gentiles lectores, con el gusto de siempre, aquí me tienen nuevamente entre sus manos, esperando se encuentren bien y gozando de cabal salud.
En esta ocasión quiero comentarles que, deteniéndose un poco a analizar lo que son los sonidos, primeramente hay que valorar lo más preciado que tenemos al poseer la vida, nuestros órganos y nuestros sentidos, uno de ellos, el del oído, sin menospreciar claro, a los demás, sin los cuales nuestra vida sería un calvario, a menos que se haya carecido de uno de ellos desde el nacimiento, porque no se puede extrañar algo que nunca se ha tenido.
En lo personal, el ruido me molesta, siendo una de las razones por las cuales no soy adepto a las fiestas, pero una cosa es el sonido y otra es el bullicio, el escándalo -inclusive- que día a día vivimos en las calles y más ahora con tanto “moto-simio”, que se siente dueño de las calles y se pone al tú por tú con los conductores de carros y camiones, como si en verdad fueran omnipotentes, pobre gente, pero en fin, ese ya es motivo de otro tema a tratar en la posteridad.
A veces, por ejemplo, al hablar de las cualidades de un cantante, se dice que su voz es incolora, lo cual significa que ésta carece de variedad y riqueza en los tonos, el cantante en este caso no modula, sino que emite un sonido, tal como lo producen las cuerdas vocales. Asimismo, el timbre de un instrumento o el de una voz, suele calificarse de sólido o de frío, y también decimos que algunas voces son suaves y otras ásperas.
Hay que tener presente que las cualidades citadas no guardan ninguna relación con la intensidad del sonido, se puede hablar o cantar ásperamente, sin hacer mucho ruido y también cabe la posibilidad de hablar o cantar en voz muy alta, sin que el tono deje de ser dulce y suave. Estos términos de comparación encierran singular interés, ya que nos muestran de qué manera es posible relacionar entre sí nuestros sentidos y sensaciones.
Vamos a fijarnos en la cuestión de los armónicos o sonidos concomitantes, es fácil saber lo que son, valiéndose sencillamente de una cuerda tendida entre 2 puntos de una guitarra, por ejemplo, que vendría siendo una caja de resonancia, que es lo mismo que un violín de una sola cuerda.
Como todos nosotros sabemos, un violín puede tocarse tirando transversalmente de las cuerdas con el dedo o frotándolas con el arco, lo cual producirá sonidos totalmente distintos, un buen violinista puede producir con el arco sonidos extremadamente breves y sin embargo, muy distintos en lo que se refiere a la tonalidad de los sonidos que se producen al tirar de las cuerdas aún siendo de la misma intensidad.
Nosotros estamos acostumbrados a escuchar música que cuando los instrumentos están afinados, los sonidos son agradables al oído, sin embargo, ¿cuántas veces hemos escuchado instrumentos que suenan mal, por falta de afinación?
En el piano, por ejemplo, las cuerdas siempre deben ser pulsadas del mismo modo y el instrumento está dispuesto de tal forma que todo contribuye a la abundancia de los sonidos concomitantes, aunque pertenezcan al grupo de las vibraciones libres.
Se le da el nombre de caja de resonancia a cualquier objeto que sirva para devolverle a un tono determinado las vibraciones simpáticas y que aumente, al mismo tiempo, la intensidad del sonido. Pero dejando a un lado la cuestión de las cajas de resonancia, nos daremos cuenta que la clase de sonido producido, depende en gran medida de la calidad de la cuerda, porque es sabido que, por ejemplo, el diapasón o altura de alguna nota varía según el grado de tirantes de la cuerda y que afinar un piano consiste precisamente en poner sus cuerdas más o menos tirantes, dependiendo también de la masa de la cuerda y de su longitud, o sea, no cualquiera afina un piano.
Hablando del violín, al frotar una cuerda con el arco, se le hace vibrar de un modo diferente: La vibración solo tiene lugar mientras el arco pasa sobre ella y luego cesa inmediatamente. La cuerda solo vibra cuando el arco la obliga a hacerlo, a esta clase de vibraciones se le conoce como “vibraciones forzadas” para distinguirlas de las “vibraciones libres”.
La diferencia entre un buen violinista y un principiante, aun empleando un instrumento de las mismas características, consiste en el modo de manejar el arco, cuando un gran maestro produce una nota larga, suenan varias notas a la vez, en lugar de una sola, al pasar el arco sobre las cuerdas, puede hacerlas llorar o reír, según lo quiera hacer el ejecutante.
Lo anterior se debe a la magnífica sensibilidad de una cuerda de violín cuando está sometida a una vibración forzada. El tono del sonido puede cambiar por completo en razón de variaciones en el efecto producido por el arco, que nadie puede definirlas o decir en qué consisten, dónde empiezan o dónde terminan.
Como en cualquier instrumento de cuerda, el acorde que percibimos proviene realmente de la cuerda pulsada y asimismo todos los armónicos que al hablar o cantar produce la voz humana, las cuales provienen de las cuerdas vocales.
El buen cantante no solo saca partido de todas las inflexiones que pueden darse a la voz, articula o pronuncia las vocales con más claridad que lo hace al hablar la mayoría de la gente, afina constantemente su caja de resonancia, para que el tono resulte más o menos cálido, según lo crea conveniente.
Con este objeto se aprovecha de todo cuanto dispone para la afinación de los resonadores superiores, que el artista domina por completo. La intensidad de un sonido depende de la anchura o amplitud de la oscilación de las ondas del aire y ésta depende a su vez, de la amplitud de la vibración del cuerpo que produce las ondulaciones del aire, de tal suerte que si la amplitud de la vibración de las partes de la cuerda disminuye, cuanto más cortas son, los armónicos serán más débiles, cuanto más alto sea el tono.
Dejando a un lado el tema de los instrumentos, hablemos del sonido que se produce al caer una piedra en el agua, en el caso de no sernos posible observar un rompeolas del mar, puede apreciarse la interferencia echando piedras en un estanque y viendo los efectos que producen las depresiones, la interferencia de la ondas sonoras da un resultado extremadamente interesante.
En física, el sonido es una onda mecánica longitudinal que se propaga a través de un medio elástico, que puede ser sólido, líquido o gaseoso, es la vibración de moléculas del medio lo que genera las variaciones de presión que nuestro cerebro interpreta como sonido, el cual para viajar no puede hacerlo en el vacío ya que necesita partículas que choquen entre s,í para poder transmitirse.
El eco es un fenómeno acústico que se produce cuando una onda sonora choca, por ejemplo, contra una pared o una montaña, regresando hacia su emisor. Nuestro cerebro lo percibe como una repetición del sonido original con un breve retraso. En el ámbito de la salud, se le llama “eco” a una ecografía o ultrasonido, que como por todos es sabido, es un examen médico de diagnóstico que no es invasivo y que se caracteriza por la emisión de ondas de sonido de alta frecuencia hacia el interior del cuerpo, que al rebotar producen imágenes en tiempo real de órganos y tejidos internos.
En la naturaleza, los murciélagos y los delfines emiten sonidos agudos y calculan cuánto tiempo tardan en rebotar, lo cual les permite orientarse, calcular distancias y cazar en la oscuridad, en la tecnología, en las llamadas telefónicas, por ejemplo, un eco es una interferencia molesta cuando se escucha uno mismo su voz, con una fracción de segundo de retraso, debido al sistema de audio.
Para finalizar, ya que el tema es bastante extenso, les comparto que la ciencia del sonido revela que la amígdala, una parte del cerebro con forma de almendra que procesa las emociones, cuando escuchamos música triste incluso si no se está triste, la amígdala le indica al cerebro que sí lo está, lo cual puede provocar tristeza inclusive cuando no haya motivo para ello.
La ciencia del sonido, como la música, influye en las emociones y en el rendimiento.
Muchas gracias por el favor de su tiempo, al leer estas sencillas líneas, hasta la próxima.



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