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EDICIÓN 2442, DE CORRIDITO... COSAS DE LA NATURALEZA…

  • hace 14 horas
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EDICIÓN 2442, DE CORRIDITO...  COSAS DE LA NATURALEZA…

Apreciables lectores, espero que la estén pasando bien en lo que va del mes y ojalá así sea durante el resto del año. 

En esta ocasión, deseo platicar con ustedes acerca del origen de los terremotos, que sabemos se originan en el mar, pero, leyendo un poco, se cree que la tierra se contrae gradualmente, a medida que su superficie se enfría; sabemos que nuestro planeta tiene una corteza muy delgada, relativamente fría y un interior demasiado caliente, la corteza descansa sobre la parte interna del globo terráqueo y cuando ésta se encoge deja sin punto de apoyo ciertas partes de dicha corteza, las cuales quedan sujetas a hundirse o agrietarse.

Lo anterior sucede principalmente en aquellos lugares donde la corteza terrestre sea más delgada y más propensa a quebrarse, lo cual es bastante común en Japón, por ejemplo, y en extremos raros, en la Gran Bretaña.

Cuando sobreviene un terremoto en algún lugar de la tierra, se genera una onda sísmica que recorre en segundos la superficie de la tierra y podría ser advertida en todas partes, si se dispusiera de aparatos adecuados, lo cual hasta la fecha no es posible, a pesar de los adelantos científicos y tecnológicos de las grandes potencias mundiales, razón por la cual me causa risa cuando veo a algún charlatán de esos que salen en la televisión, en programas de chismes, diciendo “tal día va a temblar”, como si fuera Dios, y hay gente que le cree y se sugestiona, en serio, ver para creer. Hasta la fecha, cualquier sismo es impredecible, lo único que se ha podido hacer en bien de la humanidad es detectar la procedencia de la onda y la trayectoria que sigue inclusive saber su magnitud, pero saber cuándo y en dónde va a surgir, eso sigue siendo un misterio y solamente un Dios Supremo lo sabe.

Se dice fácil, ah, sí se sabe la hora en que llega la onda al lugar donde estamos y la comparamos con la que marca el reloj en el momento de generarse, será sencillo saber la velocidad con que se desplaza la onda del terremoto, la cosa es que casi nunca se puede averiguar cuál fue el punto de origen de la onda sísmica, por lo cual se deduce que fue en el fondo del mar, teniendo en cuenta que los terremotos pueden originarse en cualquier parte de la corteza terrestre, aún en la que sirve de fondo a los grandes océanos, por eso es que también existen terremotos en el fondo de los mares, los llamados maremotos (tsunamis).

El terremoto se produce cuando 2 bloques de tierra se deslizan repentinamente uno sobre otro, la superficie donde se origina el deslizamiento es a la que se le llama “falla”, el punto más bajo donde se produce el terremoto es conocido como hipocentro y el que se encuentra en la superficie es lo que conocemos como epicentro.

La magnitud de un terremoto va en razón directa del tamaño de la falla y el deslizamiento en ella, lo cual los científicos pueden medir de una forma para ellos fácil con una cinta métrica, ya que las fallas se encuentran a muchos kilómetros de profundidad, bajo la superficie de la tierra, pero ¿cómo miden un terremoto? Se utilizan registros de sismogramas que son obtenidos de los sismógrafos en la superficie de la tierra, para determinar su fuerza, cuando se ve una línea ondulada corta que apenas se mueve, indica un terremoto pequeño, pero una línea ondulada larga, que se mueve mucho, ¡aguas! El trancazo viene fuerte, la longitud de la onda depende del tamaño de la falla y la amplitud de la ondulación depende del deslizamiento que tenga.   

Si bien es cierto que en México hemos tenido infinidad de movimientos telúricos, el terremoto más fuerte y devastador del mundo ocurrió en 1960 en Valdivia, Chile, con una magnitud de 9.7, lo cual hace que se considere el sismo de mayor magnitud registrado en la historia de la tierra.

Según la revista National Geographic, las 3 regiones con mayores terremotos en el mundo, aunque se advierte que existen dificultades para designar a los países más “temblorosos” de la tierra, son Japón, Indonesia, China, Irán y Turquía. 

Lo cierto es que los terremotos se encuentran entre los desastres naturales más mortíferos que ocurren sin previo aviso y precisamente en lugares con alta densidad de población, como es la Ciudad de México.

Nuestro país, no solo la Ciudad de México, se caracteriza por tener una gran actividad sísmica y volcánica, en el contexto de la tectónica de placas, México está ubicado en el llamado “Cinturón de Fuego”, donde se registra gran parte de los movimientos sísmicos a nivel mundial, México se encuentra en la placa norteamericana limitando al sur y al oeste con las placas de Cocos, Rivera y del Pacífico.

La región de Mesoamérica que abarca México y Centroamérica, se caracteriza por su alta actividad tectónica, resultado de la subducción de la planta de Cocos a lo largo de la Trinchera Mesoamericana.

México es uno de los países del mundo con mayor actividad sísmica, porque según estadísticas, se registran más de 90 sismos por año con magnitud superior a 4 grados en la escala de Richter, lo que equivale a un 60% de todos los sismos que se registran en el mundo. 

 Bueno apreciables lectores, muchas gracias por la dispensa de su tiempo y nos leemos a la próxima, si es que todavía ando por aquí dando lata en estas temblorosas tierras.

 

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