EDICIÓN 2441, DE CORRIDITO. . . LO QUE ES EL SER HUMANO.
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EDICIÓN 2441, DE CORRIDITO. . . LO QUE ES EL SER HUMANO.

Gentiles lectores, buenos días, tardes o noches, espero estén bien y que hayan descansado en los pasados días de asueto que aunque no son oficiales pero la costumbre hace ley, salvo sus excepciones, la mayor parte de la gente en activo descansó.
Pues bien en esta ocasión quiero comentarles un tema que leí y que habla de que durante mucho tiempo se creyó que la instrucción formaba el carácter del hombre y que el día que no existiera el analfabetismo y todo el mundo supiera por lo menos leer, escribir y hacer las operaciones matemáticas fundamentales, la totalidad de los humanos se convertiría en gente educada.
Hoy sabemos que la instrucción es algo excelente e indispensable pero no lo que contribuye a hacer a los hombres buenos y prudentes. La inteligencia y la cultura no deciden por sí solas las acciones humanas ni para bien ni para mal, ambas son simplemente fuerzas y es sabido que la fuerza puede resultar funesta o beneficiosa según el uso que se haga de ella, no es el mismo aún siendo producido por una misma causa, por ejemplo, el efecto de la dinamita es una explosión criminal que puede causar la muerte de centenares de personas que en otra capaz de salvarlas al deshacer una roca que amenazaba desprenderse sobre una carretera por la que viajan vehículos con personas a bordo..
Se puede hacer uso de la fuerza de diversas formas, por ejemplo, el niño que hoy aprende a leer y a escribir podrá, si quiere, emplear muy bien su cultura en beneficio de la humanidad y contribuir con ello al progreso de la ciencia, el arte, las letras, etc. o convertirse en un delincuente aplicando todo su saber en perjuicio de sus semejantes, se me ocurre por ejemplo el trabajo que hacen los “jackers”, no cualquiera tiene la inteligencia de meterse a los sistemas inclusive bancarios para cometer robos y fraudes. En alguna ocasión les comenté de un amigo que tuve y que era precisamente eso, un “jacker”, tenía un “café internet” y cobraba a sus clientes por dejar en ceros cuentas bancarias con adeudos, ordenar la entrega de computadoras nuevas a domicilio en los sistemas de tiendas departamentales como si ya estuvieran pagadas, etc. el día que se percató que lo empezaban a rastrear, ese día cerró su changarro y jamás supe de él.
Definitivamente, las emociones definen las acciones humanas, existe otra parte de la mente más importante que la inteligencia ya que determina nuestras acciones, son el sentir y el querer; sentimiento y sensación son conceptos distintos aún cuando para referirse a uno y a otro, se utilice el verbo “sentir”, se puede decir “me siento acalorado” y de la misma manera “me siento encolerizado” pero existe una gran diferencia entre la sensación del calor y la del enojo.
Cuando hablamos de la parte de nuestro ser que siente o quiere, nos referimos a aquella porción de nuestro yo que siente la cólera, la alegría, el dolor, el valor, el temor, la ternura, la crueldad y tantas otras manifestaciones de un determinado estado de ánimo.
Para designar estos sentimientos por su nombre preciso, hay que emplear el término emociones, que son precisamente las que determinan nuestras acciones, por ello, estas constituyen quizás la parte más importante del espíritu humano, ya que estaremos de acuerdo en reconocer la importancia de las acciones por ser las que hacen al hombre y a la historia.
Pero con lo anterior, no debemos alimentar la idea de que es mejor permanecer ignorantes, sería un gravísimo error, porque si no decide nuestras acciones, definitivamente la cultura influye en gran escala en ellas hasta el punto de que en cada momento de la vida el hombre puede actuar de muchas formas con lo que sabe y con lo que no sabe. El individuo que desea apoderarse de lo que no es suyo, experimentará el mismo deseo tanto si es instruido como si es analfabeto, si no actúa por sí mismo, movido por la prudencia derivada de su cultura, empleará en la mala acción a otros pero no por ello dejará de ser ratero, al fin y al cabo de un modo u otro, robará y en todos los casos el robo estará determinado por la existencia o ausencia de ciertos sentimientos, la de la emoción que es el deseo del dinero y la ausencia del sentimiento de la propia dignidad o del respeto a la propiedad ajena.
El raciocinio y la cultura actúan a modo de pilotos, el piloto guía el avión pero no decide el rumbo que el mismo debe seguir, la ruta ha sido ya decidida y está programada en la computadora.
La opinión, generalmente difundida de que una persona con cultura debe obrar siempre con la razón por delante y rectamente, parece confirmada por la definición más común del hombre; este es un animal racional según siempre hemos sabido y es verdad, el hombre posee la facultad de razonar pero el raciocinio de nada le servirá si no posee algo más.
En la vida actual existe un escrupuloso cuidado por cultivar la inteligencia de la juventud aunque se subestime la educación de sus emociones que son los resortes más fuertes de todas las acciones humanas, en la escuela a los niños se les enseña a no robar y su inteligencia lo comprende perfectamente, van creciendo con la idea de que no hay que robar y sin embargo algunos de ellos roban, si se encuentran un lápiz tirado en el piso en lugar de preguntar si es de alguien, lo que hacen es recogerlo y guardarlo, pero, esos valores ya no dependen exclusivamente del docente, tiene mucho que ver la educación que reciben en sus casas.
La cultura es necesaria pero es preciso encauzar las emociones del niño para que las use con fines provechosos y no maliciosos, ese es el gran error que yo veo en el sector educativo de los gobiernos que hemos tenido. El maestro que ha tratado de inculcarle que el robar no es lícito queda desmotivado al ver que sus enseñanzas fueron en vano, pero aquí hay un situación que no alcanzo a comprender: Dentro de sus enseñanzas referentes al cuerpo humano, los maestros también les dicen a sus educandos que el fumar es dañino para la salud y en consecuencia no lo deben hacer, sin embargo, a la hora del recreo, se juntan 2 o 3 maestros y se salen a la calle a fumar, he visto a médicos que seguramente dicen a sus pacientes que tomen mucha agua y que coman sano y sin embargo los he visto que entran con un plato de empanadas y una coca al hospital.
Pero bueno, esto sucede porque los principios que se les da a los alumnos no los alcanza a sujetar, su inteligencia ha sido cultivada pero no así su sentimiento ni su voluntad.
Es necesario que nuestros jóvenes estén dispuestos a sostener la voluntad del bien y que dicha voluntad se vea cada vez más reforzada, en esto consiste la verdadera educación, la que forma el carácter y no solo la inteligencia la que regula nuestra conducta y quien nos puede dirigir en el futuro por el buen camino.
Al estudiar las emociones o más bien los sentimientos, vemos que corresponden exactamente a los llamados instintos, por ejemplo, existe en nosotros el instinto de huir y dicho sentimiento está ligado al del miedo, el temor es y ha sido por siempre la gran emoción que han decidido las acciones humanas de todos los tiempos, se puede temer por nosotros y por los demás, por la vida presente o del más allá, pero en ambos casos el miedo ha ejercido siempre gran influencia en la historia del mundo, en todas las épocas y en cualquier tipo de persona.
Otra emoción importante es el horror, que no es lo mismo que el miedo y se halla más bien asociado a la repulsión, mucho más importantes es el instinto de la curiosidad, que se asocia por lo general a la emoción de lo maravilloso, la curiosidad se hace cada vez más viva a medida que se asciende en la escala de los seres; así vemos que se hace más pronunciada en los simios que en los otros animales, la emoción de lo maravilloso es una palanca poderosa para la vida humana, pero no está tan viva en los adultos como en los niños.
Claro que esto es en teoría porque a la gente grande también la come la curiosidad por no decir el chisme, hay gente que oye que a la vecina le está pegando el marido cual pera de box y lo que hacen es bajarle el volumen a la televisión, apagar la luz y ponerse de rodillas en el sillón entre abriendo la cortina para escuchar la acción y lo que se alcance a ver, ¿cierto o no?
Bueno apreciables lectores, ha sido una vez más para mí, un gran gusto el haberme dirigido a ustedes a través de estas líneas, nos leemos a la próxima si el Jefe me da la oportunidad.





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