EDICIÓN 2439, DE CORRIDITO. . . MUJERES NECIAS QUE ACUSÁIS A LOS HOMBRES SIN RAZÓN...
- 25 mar
- 6 Min. de lectura
EDICIÓN 2439, DE CORRIDITO. . . MUJERES NECIAS QUE ACUSÁIS A LOS HOMBRES SIN RAZÓN....

Gentiles lectores, buen día, tarde o noche, tengan todos ustedes, espero -en verdad- que la estén pasando de lo mejor en vísperas de los calores, que ya están esperando a que les abramos la puerta.
Pues bien, el tema que hoy quiero comentar está relacionado con la famosa “Ley Valeria”, esa que queriendo meter en cintura a los “malandrines” que les faltan el respeto a las mujeres, “se llevan entre las patas” a gente de bien -hablando del género masculino- teniendo aún más la facilidad de convertirlo en víctima, solo por el placer de “molestingar” o de actuar por venganza.
Con esta ley, los hombres estamos totalmente borrados de las leyes mexicanas, nuestros derechos prácticamente no existen, aunque la Constitución diga que hombres y mujeres somos iguales, porque se tiene por ejemplo al tema de la violencia vicaria, la Ley Olimpia y un “titipuchal” de leyes que tenemos, pero, ¿para quién? Pues para las mujeres, y para los hombres, ¿qué tenemos? Absolutamente nada, en verdad, estamos mal, esta cuestión de que las mujeres tienen derecho a una vida libre de violencia, las hace sentir en las nubes, ojalá y ya le hayan dado una leída, pero dice que si a una mujer se le mira feo, uno la violenta, le quiere contar a uno un chisme y no le hace uno caso, la violentó, si ella viene hacia uno y le quiere contar algo y no despega la mirada del celular, la violentó, imagínense, estornudamos cuando nos está hablando, también la violentamos y las autoridades luego aplican la teoría de investigar con perspectiva de género, que tienen que juzgar a favor de la mujer, a pesar de que la Constitución es clara al citar textualmente que todos somos iguales, hombres y mujeres -no hay otro género- pero, sin embargo, no somos tan iguales, porque aún existe un montón de leyes que favorecen exclusivamente a las mujeres, y los hombres, por si no se han dado cuenta, la realidad actual es que estamos borrados de las leyes mexicanas, nuestros derechos prácticamente no existen, aunque -insisto-, la Constitución hable muy bonito de la igualdad entre todos los mexicanos.
Siendo específicos y refiriéndome al género masculino, si se quiere conocer genuinamente a una mujer, cortejarla y manejarse en un clima de respeto, deberán evitar enviar watts o mensajitos de “hola hermosa, ¿cómo estás?”, o cosas por el estilo, porque de esa manera se estará uno protegiendo, ya no hay que buscarlas, mandarles mensajes, ni cosas por el estilo, porque con 2 de estos mensajes se puede considerar que se está cometiendo un delito, ya no hay que comprarles ese muñeco de peluche, ya no hay que invitarlas a salir, tristemente mujer, si usted tiene a un tío, un hermano, un hijo, hágales saber esta situación, es en serio, al ver a una dama de frente, se estará poniendo en riesgo la libertad, valor intrínseco del ser humano, además de la salud.
Los tiempos en los que un hombre quería proteger a una mujer se acabaron, ¿por qué? Porque a los hombres solo los quieren agarrar como cajeros automáticos o meterlos a prisión, bajo cualquier acusación en falso; ahora bien, en el caso de que no quieran tomar en cuenta este preventivo, entonces júntense un buen billete para llevar un proceso con un buen abogado que maneje a la perfección el derecho penal, que sea leal (?) y que realmente los defienda, no es barato, ¿eh? Esa invitación a salir, ese watts, ese peluche, les puede costar muy, pero muy caro, y bueno pues, ahora sí, mujeres, si ustedes tienen interés en conocer a alguien, es a ustedes quienes ahora les toca cortejar o invitar a salir al caballero que pretendan, tendrán que buscarlo, porque para el hombre, ustedes se han convertido en un peligro, si uno se les acerca, como hombre y con el fin de protegerse de las propias leyes, no hay otra alternativa que si vemos a una mujer batallando porque se le ponchó una llanta a su carro, es mejor seguirse de frente y que le haga como pueda, ya que es un riesgo inminente de pisar prisión o gastar fuertes sumas de dinero en litigios si a esa dama se le ocurre ponerse como loca, a gritar que uno le quiere hacer algo, todo en aras de proteger la libertad.
La Ley penal señala que se impondrán de 1 a 3 años de prisión y hasta 600 días de multa (alrededor de 190 mil pesos, más los honorarios del abogado) a quien con fines lascivos acose o intimide de manera reiterada (2 o más) -eso ya es acoso- óiganlo bien, 1 a 3 años no son cualquier cosa, a cualquiera le arruina la vida, le cambia la psique, apréndanlo antes de vivirlo en carne propia, no es ser ridículo, ya está en la ley, no le jueguen al rudo, si se las aplican, van a conocer el sabor de la cárcel, como la cuchara conoce el sabor de la sopa, por cualquier medio (watssap, tick tock, instagram, telegram, etc.), causando a la ofendida algún daño o sufrimiento psico-emocional o que lesione su dignidad o alteración en el desarrollo de su vida cotidiana. Si por ejemplo, una chica lo acusa por habérsele quedado viendo con morbo, aunque usted justifique que tiene estrabismo, de todas maneras va ·”pa’dentro” porque dicha ley, en ninguna parte señala: “al que le sostenga la mirada y se chupe los labios por más de 5 segundos”, piénsenle porque mientras empieza su juicio, ya se echó 3 años adentro, hay quienes llevan 10 años presos y aún siguen esperando su sentencia, claro que por diversos delitos, no específicamente por el que hoy nos concierne, bueno fuera pagar sus 190 mil pesos y sus de 1 a 3 años de cárcel y listo, asunto arreglado, pero no, no es así, es un verdadero calvario burocrático, que para qué les cuento.
Estas leyes, hechas a la medida de la mujer, les ha servido para buscar la forma de obtener dinero mediante la calumnia y la extorsión, de esos hay miles de casos, mujeres que se alquilan en los juzgados para empezar a gritar que un hombre las tocó por el solo hecho de haber pasado a su lado, esposas que son capaces de levantar denuncias falsas, asesoradas por abogados que también reciben su parte, “abogángsters” mañosos, que se dedican a hacer problemas, en lugar de solucionarlos.
Les voy a platicar de un caso que me tocó ver hace ya algún tiempo: Resulta que el hermano del que fue mi mecánico de cabecera, trabajaba como paramédico en uno de los servicios de urgencia del entonces Distrito Federal, laboraba por las mañanas y por las tardes iba a la escuela, ayudaba a su madre, ya que su papá acababa de fallecer, en la escuela una compañera le andaba “echando los canes”, pero él no le hacía caso, en venganza fue y le levantó una denuncia falsa por acoso y abuso sexual, y por el solo hecho de ser una mujer quien la presentó, de inmediato le dieron crédito y en medio de una investigación ante el Ministerio Público llena de inconsistencias, finalmente lo consignaron al reclusorio norte, donde después de 2 años le dictaron una sentencia condenatoria.
La compañera no pudo más con su conciencia y fue y se retractó ante el juzgado, confesando que lo había denunciado falsamente y que ella cargaría con las consecuencias de su acto.
Tras conocerse esta nueva versión, de cualquier forma las autoridades no escucharon su petición de parar el proceso y terminó cumpliendo la condena que le fue impuesta injustamente por una mujer -en este caso- despechada.
Hoy en día, el ser hombre significa sentirse vulnerable ante la justicia, porque basta con que una mujer señale a un hombre como responsable de un hecho de abuso sexual, para correr el inminente riesgo de estar en prisión.
La ley Valeria ya fue aprobada por la Cámara de Diputados, falta la Cámara de Senadores, va sobre los “castrosos” que gustan estar mandando mensajitos por los medios antes dichos, a esto se le va a tipificar como acecho ante la problemática social que estamos viviendo, si se llega a aprobar, va a tener vigencia en todo el país y se va a tratar de un delito del fuero federal, si usted, amable lector, manda a una dama un watss y si le cae mal, con 2 que junte, será suficiente para que ella vaya y lo denuncie por el acecho, que no es lo mismo que el acoso, aquí es muy importante reiterar que no va a ser tanto el contenido del mensaje que tome en cuenta la mujer, sino quién se lo está mandando, no es lo mismo que le eche un sablazo un joven con el uniforme de Pemex, a que se lo diga un joven vestido con una playera del “cruz azul”, la verdad de las cosas, aquí siento que están pagando justos por pecadores, pero solo así van a entender esos que se sienten Juan Camaney, no entienden que deben evitar encuadrar en conductas sexuales, recuerden que todo esto implica mucho tiempo y dinero, además, siendo sincero, la mayoría de los hombres no tienen ni dinero ni tiempo, así es de que por su bien, no se regalen.
Bueno, esta es mi catarsis jurídica y personal de lo que me ha tocado vivir a lo largo de la vida profesional y lo expreso con el fin de que eviten adquirir problemas gratis, no es que a uno le guste el arroz con popote, pero mejor hay que tratar a las mujeres con mucha cautela y más respeto del habitual.





Comentarios