EDICIÓN 2436, EL DEDO EN LA LLAGA, CRÉDULOS VECINOS NO PIERDEN LA FE.
- 4 mar
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EDICIÓN 2436, EL DEDO EN LA LLAGA, CRÉDULOS VECINOS NO PIERDEN LA FE.



No hay duda de que el dicho: “DEL PLATO A LA BOCA SE CAE LA SOPA”, aparte de estar bien dicho, también contiene un “titipuchal” de sabiduría. Esto viene a colación por lo que, actualmente, piensan los habitantes de un ignorado -o tal vez olvidado- sector de la colonia SANTA CLARA.
Resulta que transcurría el año 2011; a los vecinos domiciliados en la calle HILARIO C. SALAS, los embargaba la alegría, al presenciar los preparativos en pro de la intención de pavimentar su calle… Todo empezó la mañana del martes 6 de abril, cuando empleados municipales de Obras Públicas, se dieron a la tarea de llevar a cabo los trabajos de medición y deslinde, en aquella ante citada arteria de terracería. Aquel sorpresivo movimiento de topografía, realizado durante tres días, daba a entender que, finalmente, la Revolución le haría justicia a aquellos creyentes vecinos… Y para acabarla de amolar, perdón para agigantar aún más la ilusión de aquellos vecinos, el miércoles 27 de abril, apareció en el diario “La Opinión” (q.e.p.d.), la noticia de que el Ayuntamiento de Minatitlán, que en aquel entonces dirigía atinadamente el honorable licenciado LEOPOLDO TORRES GARCÍA, habían enviado al Gobierno del Estado, el proyecto de pavimentación con concreto hidráulico a varias calles minatitlecas, incluyendo la HILARIO C. SALAS.
Hoy, al paso inevitable del tiempo, se ve, se siente, ¡y se presiente!, que aquel entusiasta PROYECTO DE PAVIMENTACIÓN continuará durmiendo, al igual que aquellos ilusos vecinos santaclareños, que volverán a la cama… para seguir soñando. ¡Hasta mañana!
¡QUÉ FLORES TAN AZULES!
El día que a este Pobre Pueblo Petrolero arribó la administración municipal del “Tío Nico”, apareció en escena el director del departamento de Ecología, con una ocurrencia muy jacarandosa sembrada en el pensamiento. Ahora bien, para llevar a cabo su idea floreciente, “el profe” instruyó a sus colaboradores para que plantaran arbolitos de jacarandas, por toda la localidad, “en calles y callejones, barrancas y barrancones”.
El tiempo, ese que nunca se detiene, sigue con su trayectoria, aquella célebre comuna ya se fue, otras administraciones pasaron y nada que florecen los mentados arbolitos, o sea… ¡Qué flores tan azules las de las jacarandas! ¿Por qué no aparecen?
PARAFRASEANDO
Si apartado de la vida
un día de estos amanezco.
¡Por favor! Que nadie diga
cosas que ya no merezco.




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