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EDEDICIÓN 2437, DE CORRIDITO. . . INSISTO EN LO MISMO…

  • 11 mar
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: 21 mar

EDICIÓN 2437, DE CORRIDITO. . . INSISTO EN LO MISMO…


Apreciables lectores espero se encuentren bien disfrutando de la vida en la medida de sus posibilidades, todo tiene solución en esta vida excepto la muerte.

Pues bien, como recordarán, en la edición anterior en el último párrafo señale la importancia que tiene el asimilar conocimiento en lo máximo posible durante la etapa de la niñez y de la juventud, que es bueno leer porque entre más se hace, uno descubre el grado de ignorancia que tiene.

Actualmente los libros casi son obsoletos, han sido sustituidos por la tecnología digital que en la edad escolar básica resulta dañina debido a que los niños ya no leen para investigar, ahora le preguntan al “sabio google” con respecto a un determinado tema y sin siquiera poner la palabra completa les aparece la respuesta, lo que hacen, sin leer siquiera, es “copiar y pegar”, imprimir y listo, entregan su trabajo hasta sin faltas de ortografía, la cuales son muy comunes en esa etapa escolar.

Ofrezco una disculpa al lector que se agravie por lo que voy a comentar: Los verdaderos responsables de los problemas sociales que hoy vivimos son los padres de las nuevas generaciones del año 2 mil a la fecha que quisieron ser amigos de los hijos confundiendo el educar con solapar, “a mi hijo nadie lo regaña más que yo”, antes no era así, antes se iba a una reunión familiar, a hacer alguna visita y cualquier adulto le podía decir “mijo, traéte esto, tráete el otro” “vete de aquí, esto es asunto de gente grande” y lo hacían sin que nadie se traumara. Nadie hablaba de abuso infantil, simplemente los niños no mandaban, pero hoy, levántele tantito la voz a cualquier chamaco malcriado y sale de inmediato la mamá protectora diciendo “¿me permites? A mi hijo lo educo yo” viejas ridículas que se quieren hacer las mamás modelo súper protectoras que no salen del salón de belleza o del gimnasio, según ellas cuidan mucho a su hijo pero lo dejan horas y horas con una tableta sin saber quien lo está educando, qué está viendo en realidad, ¿lo quiere proteger? Que lo cuide porque está creciendo con la idea de que el mundo es suyo y que todo lo merece con solo levantar el dedo y que nadie le puede decir nada porque todo es un ataque a su dignidad, para muestra basta un botón: Vayan a cualquier secundaria y pregúntenle a los maestros sobre el comportamiento de los alumnos, antes a un maestro se le debía respeto, la mamá le encargaba a su hijo para que adoptara buena conducta y si no, que lo regañara y le avisara, hoy cualquier cosita por mínima que sea, que no le parezca al chamaco, le dice al papá o a la mamá y estos ahí van a reclamarle y a amedrentar al maestro, esto sucede tanto en escuelas públicas como privadas, en todas partes se cosen habas, papás prepotentes que llegan a decir que “gracias a nosotros usted tiene trabajo”, “a mi hijo no le va a hablar así o aténgase a las consecuencias” y el maestro, solo, desarmado, si por lo regular 2 o 3 chamacos le sacan de quicio a la mamá en su casa, ahora imagínense ustedes al maestro con 30 chamacos malcriados al mismo tiempo, cómo sale del salón.

En el fondo, ellos no tienen la culpa sino los padres pero, ¿cómo les inculcan educación, valores principios y la lectura si ellos mismos son enemigos de los libros, qué digo libros, de los periódicos y las revistas? Y no nomás en cuestión de lectura, sino en todos los aspectos que tienen que ver con el civismo y su comportamiento en sociedad y el respeto a las leyes, ¿cómo corrigen a su hijo si se mete por una calle en sentido contrario con su motocicleta y se va pasando los “altos” si el papá hace lo mismo? No es la escuela, no es el gobierno, son los adultos que renunciaron a educar y ahora fingen sorpresa porque la sociedad se está yendo por el drenaje, culpando de todo al mal gobierno.

Será el sereno, pero para mí, el libro es y será el instrumento más útil que el hombre siempre tuvo, es el amigo que nos acompañó a quienes vivimos antes del año 2 mil, el consejero que resolvió dudas y contestó preguntas de difícil respuesta, el que cuando no lo entendíamos nunca se rió de nosotros.

Hace algunas décadas, el libro formaba al hombre futuro y a pesar de que el progreso jamás se detiene continúa su misión trascedental aunque en menor escala “gracias” a la tecnología porque sería injusto no reconocer que gracias a él se está al corriente de los adelantos que se dan constantemente en todas las profesiones y ramas del conocimiento humano.

En efecto, tanto el arquitecto como el albañil, el ingeniero como el mecánico necesitan estar al día en cuanto a los avances que se producen en su respectivo campo, claro, ahora para más fácil, en lugar de leer abren un tutorial de “youtube” y listo, ¿para qué complicarse la vida leyendo si además ni me gusta?      

El tema viene a colación porque el otro día vi un programa donde explicaron de dónde provienen los libros, cómo se hacían, explican a detalle como la parte exterior está conformada por las tapas que por lo general son de papel grueso en comparación a las hojas que lo conforman (cartón recubierto de piel, tela, pegamento), a veces estas tapas llevan una especie de forro separable llamado sobrecubierta, misma que sirve para adornar el libro y al mismo tiempo para protegerlo.

Las sobrecubiertas las refuerzan con un barniz especial con una fina película transparente de plástico. Las partes de las mismas que a un lado y a otro quedan en la parte interior del libro para que no se desprendan de él, se llama solapa. La primera página por lo regular no se cuenta, sirve de guarda, muchas veces es diferente al del papel del libro y puede llevar algún dibujo o adorno, luego aparece la llamada página de respeto, que son la primera y segunda hoja del libro en las que no hay nada impreso.

Siguen la portadilla con el título de la obra y la portada en la que figuran además del título, el nombre del autor y de la editorial. Al dorso de la portada aparecen las autorizaciones, derechos de reproducción, número de registro, tiraje, etc.

En la confección del libro colaboran numerosas personas que desarrollan una extraordinaria actividad mental primero en pensar lo que van a escribir, luego expresar por escrito sus ideas, todo ello sin tomar en cuenta que el proceso cultural al que estas fructificaron, exigió muchos años de concentración y estudio a una infinidad de generaciones de intelectuales, esta suma de conocimientos se plasma en los libros mediante la escritura, una de las mayores invenciones del hombre, ya que según los últimos estudios, apareció en Oriente en el II milenio A.C. en respuesta a la imperiosa necesidad de representar y perpetuar el conocimiento de tal forma que todos los seres humanos pudieran entenderlo y aprovecharse de ella, la mayor dificultad fue el medio, es decir, el vehículo en que asentar la escritura. En principio se utilizó la piedra luego la arcilla y el papiro, más tarde el cuero de res o pergamino adecuadamente tratado, el papel apareció muchos siglos después.

El elemento imprescindible de todo libro, periódico, revista o escrito es el papel, su materia prima más importante está representada por la celulosa, la cual procede de la madera, se prepara también con trapos de algodón o lino molidos y blanqueados.

Las antiguas civilizaciones lo desconocían, los griegos y los romanos usaban tablillas de madera previamente enceradas, vitela y pergamino, lo que más se parecía al papel era el papiro, mismo que fue empleado por los egipcios y que consistía en una capa sacada del tallo de la planta, que por cierto así se llamaba. El pergamino debe su nombre a la ciudad de Pérgamo, donde se fabricaba, que no era otra cosa que piel de oveja limpia, raspada y estirada.

Hablando con rigor, no se sabe exactamente cuál es el origen del papel, parece ser que se elaboraba en Japón antes de la era Cristiana cuando en el año 100 D.C. un chino lo fabricó con hilo de seda y años después con fibras vegetales, siendo hasta los siglos VIII y IX cuando llegó a Europa, los musulmanes fueron quienes lo introdujeron al occidente y montaron las primeras fábricas o molinos en España (Valencia y Cataluña).

Fue hasta el siglo XV que con la invención de los signos de imprenta el papel empezó a hacer su aparición aunque no con el suficiente auge, sino que fue hasta mediados del siglo XIX cuando se perfeccionó su técnica , siendo en su momento la industria más importante del mundo y de las que más elevado índice de producción tuvieron.

La palabra libro proviene del latín liber, que significa corteza de árbol, llegó a sustituir al papiro y aunque haya cierta dificultad en definir qué es un libro, puede describirse como “el conjunto de escritos reunidos con el propósito de presentar, comunicar y preservar una serie de hechos o acontecimientos”.

La escritura es más antigua que el libro, el cual surgió al cabo de innumerables ensayos, se le llamaba libro a una tablilla mesopotámica, a los monumentos escritos o a las epístolas redactadas en fragmentos de cerámica, en cambio no se dignan en llamar así a los que compusieron egipcios griegos y romanos denominados “rollos” o “volúmenes” porque se envolvían alrededor de un palo protegidos con cubiertas metálicas o de pergamino de forma cilíndrica en las que se introducían y sobre las cuales se pegaba una etiqueta con el nombre del autor y de la obra a la cual se le llamaba títulus  –título-

Como los antiguos rollos tenían a veces un tamaño exagerado, era difícil su manejo y su lectura y entonces se subdividieron, cada una de sus partes se llamó “tomo” del vocablo griego que significa cortar, los diferentes volúmenes convertidos en tomos se guardaban en el mismo recipiente cilíndrico por lo general en números de 10, los rollos se ilustraban con el retrato del autor y otras imágenes artísticas o científicas. Los ejemplares de un libro se multiplicaban por medio de la copia directa o del dictado, procedimiento bastante costoso.

En la edad media el volumen fue sustituido por el códice, es decir, una serie de hojas dobladas y protegidas por gruesas cubiertas de madera, que son el antepasado del libro moderno, evitando así el engorroso manejo de los rollos y sus tomos. El nombre de códice se daba en Roma a una porción de madera y más precisamente a una especie de libretas compuestas de delgadas hojas de madera revestidas de cera y unidas por anillos en las que se escribía con un punzón.

Apreciables lectores, muchas gracias por el favor de su tiempo, hasta la próxima, bueno, eso digo yo, falta saber que dice el Patrón.

 

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