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EDICIÓN 2435, DE CORRIDITO. . . REPASANDO LA HISTORIA...

  • 25 feb
  • 6 Min. de lectura

EDICIÓN 2435, DE CORRIDITO. . .  REPASANDO LA HISTORIA...

Apreciables lectores, con el gusto de siempre, aquí me tienen de nueva cuenta, en esta ocasión para transmitirle un poco del conocimiento que obtuve al estar leyendo algunos capítulos del libro “Mi Lucha”, de ADOLF HITLER, conocido como “el arquitecto del diablo”, ya que por los actos que cometió, el adjetivo espeluznante resultaría ser una cosa diminuta.

Lo anterior me orilló a ello, de tanto oír politiquería en los medios convencionales de comunicación, al ver como se duele la oposición de estar sufriendo una “dictadura”, con el gobierno actual, sin tener la mínima idea de lo que es vivir en realidad ese fenómeno.

Como nosotros sabemos, HITLER fue de origen austriaco, nació en 1889, hijo de un modesto empleado de aduanas y de una humilde campesina. Él, por su parte, ni la secundaria terminó y sintiéndose “muy picudo”, se inscribió para ingresar a la academia de Bellas Artes de Viena, pero como era obvio, fue “bateado”, en primer lugar, por no cumplir con los requisitos académicos, pero sobre todo, por carecer del mínimo talento, él era beneficiario de una beca del gobierno y por esa razón vivió en Viena, hasta 1913, esa beca era similar a la que hoy forma parte de los “programas sociales” del gobierno federal.

Dentro de su prepotencia, era un insaciable lector que alimentaba sus convicciones antisemitas y antidemocráticas, principalmente el desprecio hacia las masas. Cuando empezó la I Guerra Mundial, Hitler vivía en Munich, Alemania y atendiendo a sus convicciones, se alistó como voluntario en el ejército Bárbaro, donde a pesar de haber demostrado su talento y gallardía, el grado máximo que logró obtener fue el de cabo, ya que sus superiores consideraban que por más ganas que le echara, dejaba mucho que desear, no tenía don de mando.

Luego de la derrota de Alemania en 1918, se regresó a Munich y estuvo en el ejército hasta 1920. Después de muchos intentos, obtuvo el grado de oficial de instrucción y se le asignó la tarea de inmunizar a los soldados a su cargo contra las ideas pacifistas y antidemocráticas, más tarde ingresó al Partido Obrero Alemán, que era de tendencia nacionalista, pues bien, haciendo uso de su astucia, fue nombrado presidente de esa organización en 1921 y ya con ese nombramiento se dedicó a organizar mítines, propagando su doctrina de odio racial y rechazo por la democracia, en tanto que las organizaciones paramilitares del partido infundían terror a sus enemigos políticos. Esta actitud llamó la atención de los empresarios acaudalados de la época y de oficiales de alto rango, convirtiéndolo en pieza clave para la política de Baviera.

Tiempo después, se presentó un caos político y económico, él encabezó una rebelión, autoproclamándose “canciller de un nuevo régimen autoritario”, pero al no contar con el apoyo militar que creyó tener, fue puesto en prisión, donde permaneció 5 años por haber organizado un intento de golpe de Estado, en los primeros 8 meses escribió su autobiografía, que llamó precisamente “Mi Lucha”.

Con motivo de una amnistía general, salió de prisión en 1924 y reconstruyó su partido, sin que nadie de los representantes del gobierno al que había intentado derrocar se opusiera, tiempo más tarde se autoproclamó dictador de la nación, acumulando la presidencia del Reich y de la cancillería, enviando a campos de concentración a miles de ciudadanos contrarios al partido nazi, eliminando cualquier intento de oposición -esto sí era una verdadera dictadura- no como ahora, que todo mundo puede no estar de acuerdo con las políticas del gobierno, pueden hasta insultar a sus miembros y no pasa nada, todo por respetar su derecho a la libre expresión y a disentir.

Hitler, dentro de su locura, creó una ley para transferir al ejército nazi el control de la burocracia y del sistema judicial, reemplazó a los sindicatos por un “frente de trabajo alemán” dirigido por nazis y prohibía además, la existencia de partidos políticos, salvo el Nacionalista, las autoridades nazis tomaron el control de la economía, los medios de comunicación y todas las actividades culturales, haciendo depender los puestos de trabajo de la lealtad a su ideología, eso sí era dictadura, ¿o cómo ven apreciables lectores?

Para atemorizar a sus adversarios, Hitler creó una policía secreta (Gestapo), las cárceles y los campos de concentración, moldeó al pueblo alemán, hasta convertirlo en la herramienta maleable que necesitaba para establecer el dominio de Alemania sobre Europa y otras naciones, ridiculizó el concepto de igualdad entre los seres humanos y reivindicó la superioridad racial de los alemanes, todo esto con el fin decidido de crear su imperio, inició el rearme alemán en 1935, en contra de lo acordado en el Tratado de Versalles, que había puesto fin a la I Guerra Mundial en lo referente a la derrotada Alemania.

Hitler era una mula bien hecha, gran parte del territorio checoslovaco quedó bajo el control alemán, firmó un pacto de neutralidad germano-soviético, con la promesa de entregar a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas una parte del territorio de Polonia, cuando este país fuera sometido, ataque que llevó a efecto en 1939 y de paso barrió con Dinamarca y Noruega, venciendo poco después a los Países Bajos y a Francia.

Dejándose llevar por su ambición y odio al comunismo, Hitler volteó hacia la Unión Soviética y su primera acción fue conquistar la península Balcánica, no tardando en llevar a los ejércitos alemanes a las puertas de Moscú, pero los rusos no estaban cruzados de brazos, los obligaron a retroceder cuando Estados Unidos decidió intervenir en el conflicto (qué raro) siempre de metiches buscando obtener un beneficio.

Desde ese momento, Hitler supo que la tenía perdida, desde el punto de vista militar y a pesar de ello, decidió continuar con la esperanza de que alguna nueva arma invencible o alguna maniobra política milagrosa, pudiera salvar la situación. A medida que el tiempo transcurría, la derrota se hacía más inevitable, pero Hitler continuaba negándose a capitular, ante la creencia de que Alemania no merecía sobrevivir, por no haber logrado el éxito que buscaba.

Por otro lado, el plan de exterminar a los judíos seguía su marcha y los innumerables trenes que transportaban a los millones de prisioneros a los campos de concentración, representaban una lacra para el esfuerzo económico de la guerra. Fue en 1944 cuando un grupo de oficiales organizó una conspiración para asesinarlo y poner fin a la contienda, pero se les cebó, dejando tras de sí a una Alemania invadida y derrotada, en tanto que Hitler se suicidó en su búnker de Berlín, el 30 de abril de 1945, junto con su compañera Eva Braun, con quien había contraído matrimonio el día anterior.

Hitler, dentro de sus vivencias, de cuando era adolescente, dice que tuvo afición por la música, en particular la de Wagner, le gustaba el arte, por tener obsesión por la belleza, pero en el fondo su intención siempre fue ocupar una posición de líder -que no siempre lograba- era malo, le encantaban las lecturas bélicas, apartándose inclusive de la realidad, sintiéndose uno de los personajes y ayudado por esas fantasías, iba formando en su mente la estructura de una crítica global del mundo bajo sus órdenes.

Dice que cuando iba a la escuela, los maestros y compañeros de clase le decían que era flacucho y pálido, pero no al grado de aparentar mala salud, lo cierto es que un médico ex director sanitario, le descubrió una encefalitis epidémica, que más tarde le causaría una dolencia parecida a la del Parkinson, había sido contagiado por su hermano menor, quien falleciera de sarampión, que es un padecimiento que va acompañado de la encefalitis.

Cuando era un adolescente de 15 años, empezó a sentirse atraído por las muchachas  y confiesa que tuvo un solo amor, que se llamaba Stephanie, que todos los atardeceres paseaba en el parque de la ciudad, agarrada del brazo de su madre, que la veía estando escondido, pero que no hallaba la forma de “echarle los perros”, viéndola como algo inaccesible para él, ya que no tenía nada que ofrecerle ni a ella ni a su madre, o sea, no pudo “llegarle a la nenorra”, no quedándole otra alternativa que vivir muchos años con la imagen de la chamaca en su mente, trastornando aún más sus nervios y contribuyendo a la pervivencia de su mundo irreal, pero como todo, al ir creciendo, poco a poco, fue olvidando a Stephanie.

Dentro de sus arrebatos, ya de grande, como podrán ver, en el fondo era un ser humano que sin justificarlo, tenía sentimientos como cualquier otro hombre de nuestra sociedad.

Estimados lectores, muchas gracias por el favor de su tiempo, esperando no haberlos aburrido con el tema, nos leemos a la próxima, si el Jefe me da luz verde para continuar mi ruta en el camino de la vida.

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