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EDICIÓN 2434, DE CORRIDITO .. . CONTINUANDO CON EL TEMA. . .

  • 18 feb
  • 6 Min. de lectura

EDICIÓN 2434, DE CORRIDITO .. . CONTINUANDO CON EL TEMA. . .

Apreciables lectores, espero que se encuentren bien y ya vayan tomando cartas en el asunto, con el calor que está próximo a llegar, los días frescos tienden a desaparecer, tal y como lo dicta la madre naturaleza.

En edición anterior, les platiqué que vi un documental referente al tema de un analgésico derivado del opio, la forma en que un trío de hermanos se dio cuenta del efecto que producía en el cuerpo humano y la manera en que lo llegaron a comercializar, contando con el apoyo de legisladores y operadores políticos de los Estados Unidos, para -en forma simultánea- convencer al cuerpo médico, mediante falsas investigaciones científicas, de que lo prescribieran a sus pacientes, a pesar de saber que se trataba de un opioide altamente adictivo, claro contando con el apoyo de 2 laboratorios, siendo el principal Purdue Pharma.

Pues bien, resulta que ya vi la segunda parte de dicho documental, que trata del fentanilo, habla de la comercialización masiva de este opioide, diseñado para aliviar el dolor irruptivo de los pacientes con cáncer terminal y que están próximos a la muerte, esto con el fin de aliviar un poco su sufrimiento.

Pues bien, resulta que este “medicamento”, que inicialmente fue manejado como un “opioide controlado” para aliviar el dolor severo, se ha convertido en una de las drogas más peligrosas del mercado ilegal, por su alta potencia, facilidad de producción y bajo costo, por lo cual se ha hecho atractivo para las redes del narcotráfico, esto ha traído como consecuencia que su presencia en el mundo entero, se incremente en los mercados ilícitos del mundo.

En las últimas décadas, la crisis de opioides en muchos países, entre ellos Estados Unidos, ha generado un entorno propicio para que se incremente el consumo del fentanilo, opioide sintético que ha rebasado el poder nocivo de otras drogas, como la heroína y la cocaína, esto hablando en términos de mortalidad, lo cual ha propiciado que se convierta en el principal precursor de cifras alarmantes de muertes por sobredosis, ya que su introducción al mercado ilícito es parte de un patrón más amplio en el abuso de opioides y estrategias criminales de expansión y comercialización por cárteles del mundo entero, entre ellos de México.

Desafortunadamente la comercialización de esta droga ha capitalizado su alta demanda, dada su facilidad de síntesis, transportación y, sobre todo, la posibilidad de mezclarlo con otras sustancias, para garantizar el máximo de ganancias por parte de los que se encuentran inmiscuidos en este ilícito, lo cual ha incrementado la violencia y competencia entre grupos delictivos, que se disputan a los consumidores, lo cual afecta gravemente la seguridad pública.

El uso diferencial del fentanilo, revela su característica multifuncional al combinar factores de criminalidad, salud pública y seguridad a nivel internacional, se requieren estrategias severas para frenar el tráfico de esta droga sintética, desafortunadamente grandes políticos del mundo entero están involucrados y hace que resulte casi imposible su erradicación, porque llevan grandes utilidades como “comisión”, a cambio de que las mafias puedan operar no solo para abastecer a la demanda, sino para encontrar nuevos clientes, adictos.

De acuerdo al documental en comento, la epidemia de los opioides en Estados Unidos dio inicio a partir de la década de los 90’s, ocasionando que a la fecha -desafortunadamente- las muertes se contabilicen por miles en cada anualidad, entre 1999 y 2019 murieron casi medio millón de personas, a consecuencia de sobredosis, en las que tuvieron que ver algún opioide legal o ilegal, es decir, recetado por un médico o consumido de manera clandestina, el equivalente a que un avión de mediano tamaño se cayera diariamente en aquel país, con personas a bordo.

La aparición de la pandemia del COVID-19, hizo que los opioides sintéticos, principalmente el fentanilo, incrementaran su consumo, los decesos por sobredosis se incrementaron alarmantemente, casi en un 40%, el documental explica paso a paso, cómo se incrementó esta adicción y cómo se sigue desarrollando hasta nuestros días, a pesar de la denuncia hecha por una psiquiatra estadounidense especializada en adicciones, que explica ampliamente cómo los médicos fueron engañados, los pacientes se engancharon y por qué es tan difícil erradicar este tráfico ilegal.

Una cadena televisiva -BBC Mundo- la entrevistó para cuestionarle la forma en que detectó esta problemática, cuáles cree que fueron las principales causas y por qué es difícil detenerla, respondiendo que a principios del año 2000 empezó a notar el crecimiento de pacientes adictos a los opioides para aliviar el dolor, siendo el dato curioso que les eran recetados por los médicos, explica que ante tal situación optó por entrevistar a algunos pacientes, quienes describían cómo al inicio los opioides que les habían sido prescritos, parecían ayudarles y que conforme iban tomándolos por más tiempo o en mayores dosis, los efectos de alivio eran bastante notorios, pero que si los dejaban de tomar, los síntomas regresaban y experimentaban cuadros de abstinencia, lo que propició que algunos -de plano- cayeran en la adicción y activamente buscaban más opioides en forma independiente, al enfrentarse a la negativa de los médicos para seguírselos recetando.  

Esto propició que los ahora adictos busquen hasta la fecha el opioide en farmacias “on line” y que otros recurran a otras alternativas, como la heroína. Se le preguntó si el consumo de opioides puede considerarse como “el crimen del siglo” -como se titula el documental- contestando afirmativamente, debido a que uno de los factores más significativos que contribuyeron al consumo de esta droga, fueron los mensajes engañosos por parte de la industria farmacéutica, uno de ellos es vender la idea de que un paciente no puede ser adicto, aunque tenga todos los síntomas, si consume los opioides bajo una receta médica, lo cual contribuyó a esta epidemia, incentivó a los médicos a concebir a los pacientes que presentaban síntomas de adicción a los opioides, como si realmente no fueran adictos, sino pacientes con dolor, que requerían más opioides.

La industria farmacéutica les dice a los médicos que la respuesta apropiada a la pseudoadicción no es un tratamiento para la adicción, sino aumentar la dosis, lo que hace que se vuelvan más adictos, que los opioides son un tratamiento efectivo para el dolor crónico, a pesar de saber que no hay evidencia confiable para asegurar que su consumo pueda ser benéfico por más de 3 meses, porque el paciente desarrolla tolerancia, es decir, dejan de funcionar y el dolor puede empeorar con el tiempo.

Hay evidencia de que los opioides pueden ser efectivos a corto plazo para un dolor agudo, para determinadas personas, incluyendo al final de la vida, cuando los pacientes tienen si acaso ya 2 o 4 semanas de vida, ayudándolos con el dolor, a respirar y procurarles una muerte tranquila, pero nada más.

Hay algunos pacientes que sí se benefician por un período corto y al final de la vida y puede haber un grupo muy reducido que se beneficia de una dosis leve de opioides a largo plazo, pero no hay datos científicos que lo demuestren, no hay estudios de más de 3 meses que demuestren los beneficios de los opioides.

Continúa explicando la psiquiatra especializada en adicciones, que el problema se incrementó en este siglo XXI, los opioides se convirtieron en el tratamiento para el dolor de primera línea incluso para un dolor de muelas, pero especialmente para dolores crónicos, los médicos por su parte, los empezaron a recetar cada vez más en dosis más altas y por períodos más prolongados, ellos creían que no había dosis que fuera muy alta, si el paciente decía que su opioide ya no le funcionaba, mantenían la creencia en el engaño de que si les aumentaban la dosis no corrían ningún riesgo, siendo así como iniciaron el comienzo del deceso de millones de pacientes con dosis altas y peligrosas.

Comenta que la industria farmacéutica fue demasiado inteligente para promover los opioides, valiéndose de individuos e instituciones que difundieran mensajes benéficos al dolor, pero en el fondo, a favor de la industria. El término de pseudoadicción estuvo cada vez más en boga a través de los esfuerzos crecientes de la industria de opioides, aparecía en artículos de revistas especializadas, utilizaban a expertos en mercadotecnia, capacitaban a expertos académicos para convencer a los médicos, había mensajes que mediante técnicas subliminales decían que el dolor es la quinta señal vital y que ninguna dosis, por alta que fuera, es dañina, que son tratamientos efectivos para el dolor crónico y que el riesgo de adicción es muy bajo, toda una serie de mentiras.

Es un documental además de importante, extenso, ahí también se hace mención de un magnate farmacéutico de nombre John Kappor, fundador de un laboratorio llamado “Insys Therapeutics”, quien fue declarado culpable en 2019 por conspirar para sobornar a médicos para que prescribieran un medicamento llamado “subsys”, que es un aerosol de fentanilo 100 veces más fuerte que la morfina. 

Bueno apreciables lectores, ya con esto me despido, como ven, el camino para acabar con este mal se torna aún largo y sinuoso, ojalá y no se haga pesado, espero tengan una excelente continuidad de semana y nos leemos a la próxima, si el Jefe me brinda su autorización.

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