top of page

EDICIÓN 2433, DE CORRIDITO. . . EL SOL NO SE TAPA CON UN DEDO...

  • 11 feb
  • 6 Min. de lectura

EDICIÓN 2433, DE CORRIDITO. . .  EL SOL NO SE TAPA CON UN DEDO...

Apreciables lectores, con el gusto de siempre, aquí me tienen con ustedes de nueva cuenta, esperando se encuentren de lo mejor.

En esta ocasión les quiero platicar respecto a una serie documental que en días pasados vi con detenimiento, en su primera entrega (son 2, esta última se ve bastante interesante, pero la tengo pendiente, habla del fentanilo), se titula “El crimen del siglo” en donde se hace una denuncia pública de cómo las farmacéuticas estadounidenses se han encargado de fomentar el consumo de opioides sintéticos a nivel mundial, a pesar de saber los riesgos de adicción y muerte, una de ellas “Pharma” y a la familia Sackler, conformada por 3 hermanos que estudiaron psiquiatría, quienes en contubernio con políticos, facilitaron el consumo excesivo de medicamentos, conteniendo el OxyContin, que es un derivado del opio.

El documental hace una serie de remembranzas de cómo la familia Sackler descubre los beneficios analgésicos del opio, lo convierte en medicamento y al ver que resulta ser un buen negocio, al poco tiempo se dedican a la siembra de la amapola, para la extracción de su látex, utilizando terrenos de hasta 10 hectáreas y equipo mecánico para la cosecha y molienda para después venderla a las farmacéuticas, claro con la complacencia de los políticos que reciben jugosas “comisiones”. Asegurado esto, el siguiente paso es planear estrategias engañosas de venta, siendo una de ellas, reclutar a “visitadores médicos”, que en realidad son vendedores, para que mediante visitas y congresos reúnan a los profesionales de la salud, para hacerles “coco wash” y a cambio de regalías, como autos, viajes, etc., convencerlos de los beneficios de los medicamentos que venden, conteniendo OxyContin -que es un derivado del opio- y lo receten a sus pacientes.

De ahí, antes de continuar con el tema, que sean los Estados Unidos los principales precursores, distribuidores y consumidores de drogas en el mundo, ni Walt Disney les cree el cuento de que luchan contra ese vicio y que por eso quieran “contribuir” con México en la lucha contra las drogas, eso es solo un pretexto -como todos nosotros sabemos- para tratar de invadir a nuestro país, como lo ha hecho con otros, al sentirse el dueño de Latino América y de otros que se dejen.

En ese interesante documental, sale a relucir la famosa familia Sackler, a quien la prensa estadounidense denunció recientemente -2018- por vender un analgésico conteniendo “OxyContin”, que es un opiáceo que convirtió a millones de personas en adictas, lo cual generó un absoluto desastre en la salud pública de los Estados Unidos, matando a muchos de ellos, claro de esto no dicen absolutamente nada en aquel país, porque tienen que ver políticos republicanos.

El mayor auge de este opioide fue en 1995, ya que ofrecía excelentes resultados analgésicos, aún mejores que la morfina, además de que la oxicodona se liberaba lentamente a través de la orina, en un lapso de 12 horas, el efecto continuo permitía también dormir profundamente a pacientes con dolores extremos, los hermanos Sackler ya la “habían hecho”, al ver el potencial de su producto, además de que uno de ellos, aparte de ser psiquiatra, tenía lengua de vendedor, convencía a la gente de los beneficios del producto de una forma increíble, ponía anuncios en revistas especializadas disfrazándolos de cuestiones científicas, que no eran tales, ya que un día una investigación realizada por la Universidad Brandeis de Boston lo desmintió.

A manera de antecedente, los hermanos Sackler, con el producto de la publicidad, conformaron su propia farmacéutica, que era un pequeño laboratorio que fabricaba laxantes. En contubernio con un médico londinense, esa es la palabra, porque no es aplicable en este caso el término “sociedad”, crearon un comprimido analgésico de larga duración: La morfina MS Contin, que se convirtió en un éxito en cuestión de ventas, cuando la patente expiró -como todos nosotros sabemos-, al ocurrir esto, cualquier otro laboratorio puede tomar la fórmula y venderla con otro nombre a un precio menor, cumpliendo estrictamente con las normas sanitarias, -como es el caso en la actualidad de los medicamentos genéricos-, bueno, resulta que ocurriendo esto, cambiaron el nombre por oxicodona y sacaron el OxyContin en dosis de 10 mg y auténticas bombas de 160 mg, la publicidad entre los médicos se encargó del resto.

En 2012 fueron prescritas alrededor de 300 millones de recetas para analgésicos opiáceos, entre ellos el OxyContin, el equivalente a un frasco por habitante, el 22% de los consumidores son mujeres y el 16% hombres, quienes de una manera “normal” toman estas pastillas recetadas legalmente.

Se trata de un opioide pariente de la heroína, que es 2 veces más potente que la morfina, al grado que los médicos solo la recetan en caso de dolores insufribles, como el del cáncer terminal o de algunos postoperatorios. Se tiene la comprobación de que en Estados Unidos, 4 de cada 5 adictos a la heroína comenzaron tomando analgésicos de algún derivado del opio, tal como la oxicodona, la vicoina o el fentanilo, que tiene mención aparte.

El resultado es obvio: 2.6 millones de “gringos” son adictos a los opioides, de acuerdo al “Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos”.

La prensa estadounidense no deja de insistir que fueron los hermanos Sacker los que, con la venta de un opiáceo para el dolor, convirtió a millones de personas en drogadictas y aún pretenden expandirse al resto del mundo, de esto el “pañoso” Donald Trump no dice absolutamente nada. Como si fuera todo una hazaña, los hermanos Sackler dieron su apellido a universidades, museos, programas científicos y todo aquello que llame la atención, vamos, hasta un asteroide fue bautizado con el nombre de “Sackler”, están dispuestos a derramar billete para promocionar su producto, tienen más lana que los Rockefeller, alrededor de 14 mil millones de dólares, según la revista “Forbes”, 14 veces más que el “Chapo Guzmán”, con la diferencia de que el producto que venden los hermanos Sackler se vende en las farmacias. El OxiCodin enganchó y mató alrededor de 200 mil norteamericanos en 1995.

Es de hacerse notar que los hermanos Sackler ya fallecieron pero sus descendientes se sienten orgullosos de la admiración que despertaron en los ahora adictos, hoy en día, entre la gente de bien, se despiertan sentimientos de ira, de incredulidad, no se explica cómo han podido utilizar su prestigio para generar varias generaciones de adictos, con la complicidad de políticos, médicos y autoridades sanitarias, cómo es que se las arreglaron para que ese apellido jamás se relacionara con el producto que vendían, convirtiendo en adicta a la gente y a los hermanos en millonarios.

Tristemente, estos son los responsables de la mayor crisis de salud en la historia de los Estados Unidos, generaron la adicción a todo tipo de drogas, ya sea legales o ilegales, la descendencia Sackler, no importándoles el “mea culpa”, ahora se proponen conquistar al planeta, esto ya lo han denunciado los congresistas demócratas e incluso republicanos, ante la Organización Mundial de la Salud, ellos tienen una farmacéutica llamada “Purdue” y una filial llamada “Mundipharma”, que utilizan las mismas prácticas engañosas y discriminadas, para seguir vendiendo el OxyContin a nivel planeta.

La descendencia Sackler sigue haciendo fortuna, sin embargo, nunca se mencionan en la página web de la farmacéutica, claro, porque como dice Keith Humphrey, profesor de psiquiatría de la Universidad de Stanford, nunca se podrán sentir orgullosos de sus productos, como los Ford o los Jhonson, porque saben perfectamente lo que están vendiendo a través de un laboratorio que fabrica uno de los medicamentos más rentables de las últimas décadas, incluso más que el viagra, el OxyContin les ha generado más de 35 mil millones de dólares a partir de cuando salió al mercado, de los que el clan de los Sackler tranquilamente se embolsa -libres- unos 700 millones de dólares al año, importándoles un comino que se trate de un analgésico altamente adictivo, porque está bien comprobado que quienes empiezan tomando OxyContin y otros opiáceos, terminan consumiendo heroína, cuando los médicos dejan de recetárselo y en su desesperación buscan un sustituto más barato para sofocar el síndrome de abstinencia.

Como verán ustedes estimados lectores, la situación es bastante compleja, sobre todo cuando cae en mentes débiles, yo, por si las dudas, en caso de dolor, mejor me tomo 2 paracetamoles y listo.

Hasta la próxima, si el Jefe me da autorización.

Comentarios


bottom of page