EDICIÓN 2432 DE CORRIDITO. . . ¿SERÁ O NO SERÁ?...
- 4 feb
- 5 Min. de lectura
EDICIÓN 2432 DE CORRIDITO. . . ¿SERÁ O NO SERÁ?...




Gentiles lectores, ¿cómo están? Increíble, pero ya estamos pisando el segundo mes del año, no cabe duda que el tiempo no se detiene y que quienes nos consumimos -poco a poco- sin sentirlo, somos nosotros, como si pusiéramos en una olla a hervir agua a fuego lento, la cual en un principio, si la tocamos con el dedo, estará fría, si más tarde la volvemos a tocar, notaremos que empieza a tornarse tibia, si después la volvemos a sentir, notaremos como que se empieza a calentar y si por alguna razón nos olvidamos un rato de ella, vamos a descubrir que solo queda la cuarta parte, porque la demás -de tanto hervir- ya se consumió.
Y a propósito de agua, sabemos que es la vida, pero la verdad yo prefiero tomar agua mineral embotellada, ya que la simple, sí la tomo, pero nunca ha sido de mi total agrado, a pesar de saber que es vital para el buen funcionamiento de cualquier organismo humano.
He escuchado muchos comentarios respecto al agua mineral, siendo el principal de ellos el que forman calcificaciones en los riñones, lo cual -desde mi punto de vista- constituye un mito, ya que me documenté al respecto y vi que se trata de un líquido natural que se puede beber sin problema, por contener propiedades del subsuelo del que proviene y no requiere de ningún tratamiento previo para su consumo.
El agua mineral proviene de acuíferos subterráneos que conservan sus propiedades minerales naturales y para que pueda ser consumida por la gente, es sometida a rigurosos controles de calidad, hablando de las embotelladoras, al momento de envasarla, por ley deben señalar en el etiquetado el manantial de procedencia, aquí en México hay varias que provienen del subsuelo como consecuencia del deshielo del Pico de Orizaba.
Pero al hablar de agua mineral, en automático nos estamos imaginando un “Tehuacán”, aunque en realidad el agua mineral por sí sola a pesar de que una de las características del agua es ser insípida, tiene una sensación característica que mejora su gusto cuando es gasificada por el hombre.
El agua mineral es un producto natural que tiene efectos saludables, ya que aporta minerales esenciales para el buen funcionamiento del organismo y una forma natural de hidratarse, no aporta calorías que rayen en la obesidad, es contrario a la de la llave, rica en calcio, magnesio y flúor, principalmente, favorece el transporte de nutrientes, ayudando a eliminar toxinas, manteniendo así el buen estado de los riñones, articulaciones, mucosas y la piel inclusive, favoreciendo también la digestión, ayudando también a prevenir el estreñimiento.
Existen muchos mitos en torno al agua mineral, uno de ellos es que hace que la persona que la ingiera engorde, lo cual es falso, ya que no aporta calorías; otro mito es el hecho de que el agua común de la llave es lo mismo que el agua mineral. Al respecto está comprobado que mientras el agua mineral es pura y natural y que llega al consumidor con las propiedades contenidas en el subsuelo, el agua de la red pública es -en su mayoría- de origen superficial y debe recorrer varios kilómetros para llegar al consumidor y para poderla ingerir requiere de tratamiento químico para su potabilización.
Otro mito sugiere que el agua mineral proviene de ríos e inclusive de la propia red pública, lo cual resulta también falso, porque es eminentemente de origen subterráneo y está sometida a estrictos controles de calidad, exigidos por la ley, la cual también obliga -como lo dije anteriormente- a detallar su procedencia en la etiqueta.
Aunque se mantiene la certeza de la cantidad de agua que el ser humano debe tomar diariamente para mantener sus niveles de hidratación, está comprobado que la hidratación con agua mineral es la adecuada, ya que aporta minerales y oligoelementos saludables, además de no contener ninguna caloría, resulta ser una opción saludable para las personas que padecen diabetes, ya que aporta minerales esenciales que favorecen la regulación glucémica, la función renal, la pérdida de peso y la reducción del estrés oxidativo, a pesar de que existe poca evidencia a este respecto.
El agua mineral contribuye a reemplazar los electrolitos perdidos cuando se suda, ya que se pierden sodio, potasio, magnesio, cloruro, fosfato y bicarbonato.
Durante muchos años se ha tenido la creencia de que el agua mineral daña a los riñones y causa cálculos renales, dicha afirmación suele convertirse en preocupación, haciendo resurgir conversaciones -inclusive- a nivel familiar, pero al analizar dicha afirmación a través de la investigación científica, se llega a la conclusión de que dicha afirmación carece de sustento. La evidencia científica demuestra que el agua mineral no ocasiona ningún tipo de daño a la función renal y que por el contrario, al consumirla con moderación, además de mejorar la hidratación, ayuda al organismo a eliminar desechos de forma más eficiente.
Los profesionales de la salud por lo general recomiendan el agua mineral natural, ya que su composición permanece intacta y no se altera mediante algún proceso adicional, las investigaciones han demostrado que el agua mineral no sobrecarga los riñones ni aumenta el riesgo de cálculos renales en personas sanas, que inclusive el calcio y el magnesio pueden ayudar a prevenir la formación de cálculos, al favorecer una química urinaria normal.
Si bien es cierto, el agua mineral es segura para la mayoría de las personas, siempre es importante mantener la moderación, ya que, como se dice por ahí, “nada con exceso, todo con medida”, es como las vitaminas, son necesarias para el organismo pero su exceso, lejos de ayudarnos, nos perjudica.
Lo anterior, debido a que hay personas con enfermedad renal crónica, hipertensión no controlada o con restricciones minerales específicas, que deben consultar con su médico antes de elegir opciones ricas en minerales, el agua mineral NO DAÑA LOS RIÑONES SANOS.
Existen falsos rumores sobre los beneficios de las aguas bajas en sodio, mismas que también han creado revuelo en torno al agua mineral, ya que al contrario de lo que se piensa, el sodio del agua no provoca retención de líquidos, ya que la cantidad de este mineral en un agua mineral natural es mínima.
Ahora bien, hay que tomar en cuenta que en el comercio se nos ofertan distintos tipos de agua mineral, una de ellas es la carbonatada, que puede causar malestar digestivo en algunas personas, la otra es el agua mineralizada -o clon del agua mineral- que es agua normal de la red pública con sales minerales añadidas, hay que tener cuidado cuando se quiera tomar agua mineral, que efectivamente se trate de agua mineral proveniente de un manantial subterráneo, aunque ésta se encuentre ya gasificada para su consumo.
El agua mineral natural no tiene impurezas, ya que tiene su origen en zonas naturales libres de cualquier tipo de contaminación y la envasan tal y como la da la naturaleza, su residuo seco, que es un concepto poco conocido, no refleja las impurezas del agua, sino la cantidad de minerales presentes de forma natural, cuanto mayor sea el residuo seco, más minerales tendrá el agua mineral natural, esto también normalmente se señala en la etiqueta de los envases con las siglas “RS”.
Por cierto, haciendo un poco de historia, resulta que el agua mineral data de aproximadamente el año 3,000 A.C., en la región de Mesopotamia, donde la gente ocurría a los manantiales para obtener beneficios curativos, los romanos los popularizaron conformando baños y balnearios naturales por toda Europa.
Grecia y Roma, por su parte, también tenían aguas minerales naturales en sus baños termales. Las fuentes de agua fueron lugares de culto comunes, se lanzaban ofrendas como sacrificios para la fertilidad, el renacimiento y la regeneración, los manantiales naturales que emanaban de la tierra se consideraban mágicos, infundidos por los dioses por sus poderes terapéuticos y curativos, los romanos reconocían los beneficios de tomar y bañarse con aguas naturales.
Bueno estimados lectores, por cierto los calores ya están a la vuelta de la esquina, váyanse preparando con su dotación de agua mineral para tomarla bien fría, piensen en irla metiendo al refri. Hasta la próxima y gracias por la dispensa de su tiempo.



Comentarios