EDICIÓN 2424, DE CORRIDITO. . . QUE CADA QUIEN PIENSE COMO QUIERA... O COMO PUEDA...
- 10 dic 2025
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EDICIÓN 2424, DE CORRIDITO. . . QUE CADA QUIEN PIENSE COMO QUIERA... O COMO PUEDA...


ALGUNOS ATEOS DESTACADOS HAN CRITICADOLAS RELIGIONES.

Apreciables lectores, con el gusto de siempre, aquí me tienen nuevamente, a través de estas líneas, esperando en verdad que se encuentren bien.
En esta ocasión quiero comentar algo sobre lo material y lo abstracto, aquello que es susceptible de probarse y lo que no, circunstancias que muchas veces quedan en la creencia de cada quien, según la óptica con que se quieran ver las cosas, cada cabeza es un mundo y puede pensar como mejor le convenga.
Hablar de política o religión, son temas tan complejos que para evitar salir con diferencias, lo mejor es no meterse en detalles, respetar los puntos de vista que se nos expongan y reservase los propios, al cabo uno ya tiene su criterio y difícilmente lo harán a uno cambiar de parecer, a menos que se sea débil de carácter y de una manera sencilla lo hagan cambiar de opinión.
Siempre he dicho que es bueno tener fe en algo o en alguien, la cosa es creer, sin rayar en el fanatismo, claro.
A lo largo de mi existencia, me he encontrado con personas creyentes, con gente fanática y con quienes de plano no creen en nada, no obstante merecen respeto y no por ello voy a intentar hacerlos cambiar de opinión.
Me refiero al ateísmo, como ya les platiqué en una ocasión, estando en clase de “Filosofía del Derecho”, se nos explicaba que el Derecho es considerado una ciencia, porque es susceptible de comprobación y en general todo lo que se puede comprobar material y científicamente es ciencia. “A ver Rodríguez, deme un ejemplo de algo susceptible de comprobación”, me cuestionó el maestro. “Dios”, le respondí. “¿Usted me puede comprobar que Dios existe?”… “¿Lo ha visto alguna vez?”, me respondió, “sí se lo puedo probar”, le dije, “aunque nunca lo he visto”, y si hablamos de comprobación, “¿usted me podría demostrar que no existe?”. “Para mí, Dios es como el aire”, continué diciéndole, el cual no lo vemos pero lo respiramos y usted tal vez me comprobaría su existencia en una probeta de laboratorio por su reacción con algún elemento, pero en el fondo no me podría comprobar que el aire existe, porque nunca lo ha visto tampoco y sin embargo, sabe que ahí está o de lo contrario no se podría haber producido una reacción, que de antemano sabe que es debido a su contenido de oxígeno, neón y otros gases, mismos que tampoco puede ver y menos diferenciar unos de otros y sin embargo, usted sabe que ahí están presentes”, me “descocí” y finalmente le cuestioné: “Con todo respeto, ¿qué pasaría si a usted le llevaran un tanque de gas a su casa, al que por omisión en la gasera no le hubieran puesto el mercaptano para identificar el olor a gas, si por descuido dejara una llave de su estufa abierta durante horas y de pronto va a la cocina a prender una vela porque se le fue la luz? Simplemente vuela, si es que no se quedó antes dormido, no lo vio ni lo pudo percibir, pero el gas ahí estuvo presente”.
“Aun así, demuéstreme que Dios existe”, insistió, “yo soy ateo”. La clase se convirtió en polémica, en la que hubo diferencia de criterios, pero al final de cuentas, tal vez por las creencias que se tienen de raíz, acabaron dándome la razón los compañeros.
“Es cierto, nadie está en condición de demostrar la existencia de Dios, la ciencia no podrá lograrlo jamás. Dios no está sujeto al método científico, es inmaterial. ¿Cómo hacer tangible lo que por naturaleza es intangible? El propio concepto de ateísmo está viciado, señala que desde el punto de vista racional, creer en lo que no se ve, es un absurdo, Dios no debe ser objeto de creencia, sino de sentimiento, según esa forma de pensar”.
En resumen, el ateísmo es la ausencia de creencia en las deidades, defiende su inexistencia, aunque también existe por ahí el agnosticismo, que es la forma de pensar consistente en poner en duda la existencia de Dios, ni la afirma ni la niega.
El término ateo proviene del latín atheus, que significa “sin Dios”, dicho término fue empleado de forma peyorativa para referirse a quienes rechazaban la adoración de los dioses, con el surgimiento del “libre pensamiento”, el escepticismo científico y la crítica a la religión disminuyó la fuerza del mismo, las primeras personas que se identificaron con dicha forma de pensar, fueron quienes vivieron en la época de la “Ilustración”, siendo la revolución francesa la que se destacó por su alto grado de integrantes asiduos al ateísmo, ya que resaltó el primer movimiento político basado en la razón humana únicamente.
Los fundamentos del ateísmo se basan en aspectos de tipo filosófico, con tendencias sociales, las razones para no creer en deidades, incluyen argumentos de ausencia de evidencia empírica y revelaciones inconsistentes, rechazo a conceptos infalsables y el argumento de la no creencia, fundamentalmente.
El ateísmo representa aproximadamente el 2% de la población mundial, existen estudios sociológicos respecto al tema de la irreligiosidad, que consideran que el bienestar social es fruto de dicho tema, son menos nacionalistas, prejuiciosas, racistas, autoritarias y cerradas de la mente, eso sí, se ha demostrado que hay menor índice de homicidios en lugares donde predomina el ateísmo en comparación a los en que se profesa algún tipo de religión.
Se entiende que las personas que se identifican como ateas son irreligiosas, pero de hecho algunas sectas de las principales religiones rechazan la existencia de una deidad creadora, el ateísmo no conlleva ninguna creencia en particular aparte de asegurar la inexistencia de dioses, sin embargo, pueden albergar creencias espirituales, tener una variedad de creencias éticas que van desde el universalismo moral del humanismo, hasta el nihilismo, que sostiene que la moralidad carece de sentido.
Algunos ateos destacados han criticado las religiones, resaltando los efectos nocivos de las prácticas y doctrinas religiosas, Marx, por ejemplo, afirma que “la miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real”, para él la religión es el suspiro de la criatura oprimida, el opio del pueblo.
Para Lenin, cada idea de Dios es vileza indescriptible del tipo más peligroso (bueno, pues cada quien).
La negación de la existencia de Dios, según la Historia, continuamente atraía acusaciones de ateísmo, a pesar de que aquellos a quienes se dirigían las acusaciones, creían en otros dioses. Los romanos, por ejemplo, llamaron “ateos” a los primeros cristianos, porque negaban la existencia de los dioses romanos y en las últimas etapas del imperio, muchos cristianos llamaron a los paganos “ateos”, porque negaban la existencia del Dios Cristiano.
Leía el otro día que existen escuelas ateas desde principios de la religión védica, la más antigua es una hindú, la cual no acepta a Dios y afirma que la propia acción humana es suficiente para crear las circunstancias necesarias para obtener el goce de sus frutos.
El ateísmo occidental surge de la filosofía griega presocrática, considera a Diágoras como el principal ateo y es señalado como tal por Cicerón, existieron filósofos ateos que intentaron por todos los medios demostrar al mundo la existencia de las cosas de una forma eminentemente materialista, alejando la referencia espiritual o mística, tratando de convencer que la religión era una invención humana utilizada para espantar a la gente, con el fin de que siguieran al pie de la letra órdenes morales, que los dioses no existen, ni saben nada y que el hombre primitivo obtiene los frutos de la tierra, contribuyendo así a su existencia.
Apreciables lectores, como verán, cada cabeza es un mundo, cada uno de nosotros es libre de creer o no creer, respetando al prójimo, yo por ejemplo, rara vez me paro en una iglesia, sin embargo, todos los días hablo con mi Dios y sé que aunque no cumple caprichos, siempre me escucha, para mí, Dios no es bueno ni malo, es justo, es mi forma de pensar.
Muchas gracias por el favor de su tiempo, nos leemos a la próxima.



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