EDICION 2468, MUELLE 1, ESPACIOS DIGITALES
EDICION 2468, MUELLE 1, ESPACIOS DIGITALES.

Surgen interrogantes de todo tipo, ahora que se anuncia la intervención gubernamental, en torno a redes sociales y plataformas digitales, a las que se les convoca a retirar alusiones a actos delictivos, violencia escolar, abuso, acoso, más lo que se acumule, sin sanciones.
En el transcurso de la semana se publicará en el Diario Oficial el decreto correspondiente, dirigido prácticamente a todas las plataformas más concurridas por niños y jóvenes, a quienes se pretende, de alguna manera, proteger.
Y de acuerdo con datos oficiales, no es para menos, pues se estima que hay 105 millones de personas de 6 años en adelante que acuden diariamente al Internet, sea para información, aprendizaje, distracción, negocios, amistades, amoríos.
Y en contraparte, la extorsión, al acoso sexual, a engaños de todo orden.
Baste recordar, cuando por un tiempo se utilizaban celulares para señalar que una hija o hijo estaban secuestrados y que para liberarlos había que hacer depósitos de varios miles de pesos y era mentira.
Cae uno porque cae.
Está más que comprobado que celulares, tabletas, computadoras, son adictivas.
Y tampoco es un misterio que niños y adolescentes están inmersos en todo tipo de supuestos juegos que desatan adrenalina al por mayor y las competencias en las que están inmersos, que a veces los mayores ni fu ni fa, por más que quieran saber qué están viendo con los amigos.
Esto supone un enorme desafío no sólo en México, es un fenómeno mundial, pues la presencia de las redes y plataformas y la inteligencia artificial llegaron para crecer día con día y lo interesante e importante es cuando menos regular eso que llame a conductas que luego no se puedan evitar.
El compromiso de las grandes corporaciones de Internet es entonces enorme.
Hay derechos de información y de libertad de expresión indiscutibles, pero al mismo tiempo se pueden regular y retirar contenidos que afectan indudablemente a la sociedad, a través de contenidos cuyos efectos no se atina a definir.
El gobierno hará su parte y la sociedad entera la suya y ahí, inevitablemente vamos todos.






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