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EDICION 2461, DE CORRIDITO. . . PARA TOMARLO EN CUENTA…

  • 26 ago
  • 6 min de lectura

EDICION 2461, DE CORRIDITO. . . PARA TOMARLO EN CUENTA…

Apreciables lectores, espero que se encuentren bien, en esta víspera de fiestas patrias, que una vez más están ya a la vuelta de la esquina, no cabe duda que el sabio tiempo no se detiene y arrasa con todo lo que se le pone enfrente, parece que fue ayer, cuando nos abocamos a quitar los adornos de Navidad, se avecina nuevamente la época de las banderitas, de las calabazas y los foquitos y esferas de colores, muchos dirán: “todos los años es lo mismo”; sí, pero yo pienso que es momento de agradecerle al Gran Hacedor la oportunidad de “vivir otra vez lo mismo”, sobre todo, porque aunque con posibles achaques, tenemos un par de ojos que nos permiten ver la vida, un par de pies con qué deambular y todavía darnos el lujo de desear unos tenis nuevos, aunque los que tengamos aún estén buenos, cuando simultáneamente un desafortunado individuo desea por lo menos tener un par de zapatos rotos, solo que no tiene piernas… ni pies.

En esta ocasión, quiero comentar acerca de un tema que está teniendo auge en nuestros días, no solo en la Ciudad de México, sino a nivel país, me refiero al despojo, delito que con el avance de la tecnología y la inteligencia del mexicano, que la usa para hacer el mal y no el bien, ha hecho que nos pongamos al alba, sobre todo aquellas personas que cuentan con inmuebles que habiten o que los tengan desocupados. 

El delito de despojo siempre ha existido, la modalidad es posesionarse de un bien inmueble ajeno, mediante el engaño y la violencia, esta última es la que se ha puesto de moda, actualmente esperan a que la víctima salga de su propiedad, para proceder a quitar chapas o cambiarles la combinación e introducirse, teniendo en mano documentos apócrifos con los cuales supuestamente van  a acreditar la propiedad y por ende el porqué tomaron la posesión y a partir de ahí no les cuento el calvario que se tiene que pasar para que usted acredite ser el legítimo dueño.

En realidad el despojo se maquina con bastante anticipación, en contubernio con empleados gubernamentales, no necesariamente se produce entrando a la propiedad, primero tratarán de construir una apariencia jurídica que la propiedad raíz ya no es suya, la posesión es lo último que hacen, el despojo moderno ya no empieza cuando rompen cerraduras e irrumpen o invaden casas o terrenos baldíos, por lo regular inicia con  una maquinación de meses atrás, erigiendo una historia, en la que en apariencia usted vendió su casa, cedió sus derechos ante notario (que también los hay hampones), otorgó un poder para actos de estricto dominio, perdió un juicio, etc., lo cierto es que todo está basado en un fraude, pero les comento que al fraude necesitan revestirlo de una apariencia de legalidad, porque no es lo mismo que lleguen varios intrusos, rompan chapas y digan “esta propiedad es nuestra”, a que una persona llegue con documentos “oficiales” y diga “esta propiedad es mía y aquí traigo consigo los papeles que lo acreditan”, en el primer caso, estaríamos hablando de una abierta invasión, un despojo común y corriente, en el segundo se tiene algo más peligroso, un despojo disfrazado de legalidad, este ilícito se ha convertido ya no solo en un problema delincuencial, sino también en un problema de estado de Derecho, porque de poco o nada sirve que la ley señale que usted es legítimo propietario de un inmueble, si alguien -en contubernio de empleados  de gobierno y de fedatarios públicos- puede fabricar documentos, realizar una operación en apariencia legal, utilizando las propias instituciones para quitarle su patrimonio, la verdadera seguridad jurídica no consiste hoy en día en tener una escritura, consiste en que el Estado sea capaz de proteger la validez de ese documento, porque esa apariencia de legalidad se puede fabricar con calma, paso a paso, sin que nadie lo sepa, empieza con una identificación apócrifa, puede aparecer un poder que nunca otorgó, una compra-venta que nunca hizo, una hipoteca que garantiza un préstamo que nunca pidió, una firma idéntica a la suya que jamás plasmó, en fin, una escritura elaborada con actos fraudulentos, que no obstante van y los inscriben en el Registro Público de la Propiedad, con lo cual se concreta algo terriblemente grotesco, usted puede -mientras tanto- tener sus escrituras bien guardadas, incluso con llave, paga el predial, el agua, su luz y demás servicios, sin saber que los delincuentes ya cambiaron los papeles, y no me refiero a los que tenga guardados, sino a los que son públicos y siempre van a tener validez ante un juez, momento en el cual se pueden presentar físicamente a tomar la posesión de la propiedad inmueble, ya no llegan con cargadores de esos que alquilan sus servicios afuera de los juzgados, hoy en día llegan con documentos en mano, acompañados de un actuario, jactándose de ser legítimos propietarios, diciendo que van a ejecutar un ordenamiento judicial, no hay que descartar la posibilidad que un día se pueda recibir una notificación judicial, demandándole la desocupación y entrega de su inmueble, por parte de una persona que ni conoce, siendo ahí cuando comienza la pesadilla, porque injustamente ahora será usted quien tendrá que demostrar que nunca vendió, que nunca firmó documento alguno, que nunca otorgó un poder, que nunca fue ante ningún notario, que el INE que presentan no es suyo, en fin, que todo eso que en apariencia es legal, en realidad nunca ocurrió, el calvario continúa, después vienen las denuncias, peritajes, juicios de nulidad, investigaciones en notaría, registro público, medidas cautelares, apelaciones, amparos, gastos de abogados, gastos y más gastos, intentando derrumbar esa apariencia de legalidad, mientras que quienes organizaron el fraude, al ver esta situación, pueden estar intentando quitarle la posesión.

En algunos de los despojos más “finos” existen 2 batallas completamente diferentes, la primera se refiere a la propiedad, la segunda a la posesión, entender esa diferencia es fundamental para saber cómo protegernos, no es suficiente hoy en día guardar esas escrituras que tenemos bajo llave y que ahí han permanecido si usted quiere desde hace más de 40 años, ya existen alertas registrales y otros mecanismos que nos pueden ayudar a detectar movimientos relacionados con nuestros inmuebles, antes de que sea demasiado tarde, porque supongamos que el fraude ya se suscitó, usted dice que es el legítimo dueño, con documentos en mano y la otra persona dice lo mismo y también presenta documentos, argumentando que ella es la efectiva  pero además una de las 2 personas tiene la posesión, ¿quién tiene derecho a quedarse con el inmueble, mientras los tribunales deciden quién tiene la razón? ¿Por qué no puede llegar el Ministerio Público, revisar las escrituras y sacar a quien no sea propietario? Porque propiedad y posesión no son la misma cosa y porque, aunque parezca fuera de serie, en determinadas circunstancias, nuestro Derecho protege al poseedor, incluso frente al propietario; ¿esto significa que la ley protege al invasor? ¿Por qué el verdadero dueño no puede recuperar su casa?, lo cierto es que es mejor prevenir que lamentar, infórmense de lo relacionado con las alertas inmobiliarias y les comparto unas medidas que se publicaron en la Ciudad de México, para evitar en lo posible este delito:

Mantener en regla los documentos que acrediten su legítima propiedad o posesión (contratos, escrituras, etc.), regularizar inmuebles heredados o intestados, ya que este tipo de situación es el más vulnerable, formalice préstamos o arrendamientos (comodatos, etc., todo por escrito y con certeza jurídica), como pruebas de posesión conserve por lo menos los últimos 5 años recibos de pago por concepto de luz, gas, agua, predial, etc.), si detecta a alguien invadiendo su propiedad o cambiando cerraduras, actúe de inmediato y comuníquese al 911, proceda a levantar su denuncia ante la fiscalía que le corresponda, solicitando las medidas legales tendentes para recuperar su inmueble y nunca firme nada sin una asesoría jurídica.

Bueno estimados lectores, se dice por ahí que más vale prevenir que lamentar, esto no quiere decir que lo que les comenté tenga que ser así, sin embargo, es una abierta posibilidad de que los hechos sucedan ante los caos que se han venido dando recientemente, ustedes saben si lo toman o lo dejan, mientras tanto, me despido de ustedes, esperando sigan disfrutando de esta vida, que como quiera que sea, es maravillosa por el solo hecho de existir y saber que si se tienen valores en nuestras manos, ayudar al prójimo, y si no hace el bien, tampoco haga el mal.

 

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